La presidenta del Colegio Libre e Independiente de Arquitectos de Oaxaca (CLIAO), Esmeralda Santiago Vásquez afirmó que la estructura de las casas, principalmente las de interés social, han provocado una inestabilidad emocional en sus habitantes durante el confinamiento por la pandemia de la COVID-19.
Destacó que debido a que las personas están pasando todo el día en su hogar se han dado cuenta que no tienen una buena ventilación, los espacios son reducidos y son calurosas lo que provoca irritabilidad.
“A través del confinamiento se vino un experimento en el tema de arquitectura que nos hizo revalorar el cómo se habitan las viviendas. En un principio la gente limpió sus hogares, pero después de llevar un año de confinamiento se empezó a dar del tema psicológico de las casas de interés social”, detalló.
Abundó que desde hace 10 años estas casas tenían espacios habitables, pero ahora venden todo pequeño para que se adapten a lo pequeña que son.
La arquitecta mencionó que las personas encargadas de estas casas están utilizando los espacios al máximo y haciendo muchas casas pequeñas en las que el patio sólo es de servicio.
“Y es lo mínimo que indica el reglamento, por eso sólo lo hacen para cumplir y nada más alcanza para tener un lavadero, dos o tres tendederos y enfrente se vuelve la cochera y en varios lugares es un área común”, resaltó.
Espacios delimitados
Mencionó que en los fraccionamientos las casas no tienen ni patio ni coche y las familias están encerradas en viviendas de 4.5 metros de ancho por 8 metro de largo donde deben convivir niños y jóvenes con clases virtuales y padres de familia trabajando desde casa.
“Se empieza a generar un caos en el interior porque hay más gente viviendo ahí, en espacios poco iluminados y ventilados y eso afecta emocionalmente de una manera terrible porque no tienes ventilación natural más los sonidos; se vuelve un conflicto general en las viviendas”, lamentó.
Esmeralda Santiago afirmó que las empresas han apostado por arquitectura barata, por resolver problemas de cantidad y no de calidad de vida que puedan tener los usuarios al interior de ella.
“Muchas personas, principalmente las que viven en los nuevos fraccionamientos de Tlacolula, Xoxocotlán, Zaachila y otros, vienen a trabajar a la capital así que sólo iban a dormir a sus casas y apenas se dieron cuenta de todas estas desventajas”, señaló.
Afirmó que hay jóvenes arquitectos que se están enfocando en resolver estos problemas a través de viviendas que utilizan pocos recursos económicos, pero que cumplen con las características para hacer un hogar idóneo para tener una buena calidad de vida.
“La arquitectura en vivienda necesita cambios para que la gente esté bien dentro de sus casas, tengan los espacios adecuados y eso se va a reflejar en los cambios emocionales”, manifestó.
