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Un tumor apagó la vida de Betito; Sinfónica Infantil de Oaxaca pierde un ángel

Foto(s): Cortesía
Redacción

Era una tarde distinta en Zimatlán de Álvarez. Los rayos del sol de la tarde pegaban en los sudorosos rostros de dolor de niños y adultos.


Y en un escenario de lágrimas, música y aplausos de despedida de sus compañeros de primaria y de la Orqueste Sinfónica Infantil Esperanza Azteca, de la que formó parte, el pequeño cuerpo de José Alberto Martínez Cortés de 12 años, descendió poco a poco al seno de la madre tierra.


"Betito", como le llamaban de cariño, era uno de más de cien niños indígenas que integran la Orquesta Sinfónica Infantil y a los que "Centeótl", junto con la Fundación Azteca, otorgan desayunos gratuitos tres veces para aminorar el alto grado de vulnerabilidad en que viven.


En sus reflexiones recordó que "Betito" y sus seis hermanos, originarios de Zimatlán, perdieron a sus padres y quedaron a cargo su abuelita.


Antes de salir de vacaciones acudió a recibir clases al taller musical. A su corta edad ya era un maestro en el manejo del clarinete.


El pequeño se sintió muy mal de salud y fue llevado de emergencia al Hospital Civil "Doctor Aurelio Valdivieso", donde confirmaron que tenía un tumor cerebral en grado avanzado. Los especialistas poco pudieron hacer por su llevada tardía a la institución.


Llevado en hombros de adultos, "Betito" después de la misa de cuerpo presente, llegó a las instalaciones de su escuela Primaria Vespertina México, donde fue recibido con aplausos por sus compañeros.


Luego fue llevado a las instalaciones de Centeótl, donde recibía clases de música con sus demás compañeros.


Durante el cortejo, sus compañeros colocaron sobre el blanco ataúd de "Betito" su inseparable clarinete.


Chilenas, jarabes y otras interpretaciones musicales lo acompañaron hacia el panteón municipal de Zimatlán. Luego, su cuerpo fue descendiendo a la madre tierra, mientas sus compañeros de Esperanza Azteca ejecutaban el tradicional "Dios Nunca Muere".


Al último puño de tierra, los compañeros de "Betito" de la Primaria Vespertina "Mexico" elevaron globos de color blanco, celebrando su retorno espiritual al cielo.


El sueño de Nazareno



La discapacidad de Nazareno no ha sido impedimento para que desborde talento con su música.

Para Nazareno Martínez Martínez, desplazarse en una patineta por ser un joven con capacidades especiales, no lo hace menos o diferente ante sus demás compañeros.


Tiene 18 años, no fue a la escuela, pero su talento como maestro del trombón tiene impresionados a sus compañeros de la Orquesta Sinfónica Infantil "Fundación Azteca" de Zimatlán de Álvarez.


Su deseo: "Llegar a ser el mejor trombonista del mundo". El entusiasmo de Nazareno es desbordante.


Ello, en alusión al oaxaqueño Fausto Diaz, trombonista en la mejor Orquesta Sinfónica de Corea, quien regaló a Nazareno el trombón para que se integrará al Grupo infantil musical.


En la Orquesta Sinfónica Infantil "Esperanza Azteca", nunca imaginamos llegar a tener un joven tan brillante por talentoso, sin que ello signifique hacer menos a sus demás compañeros, explica su profesor Gabriel Jiménez Figueroa.


Nazareno es originario de San Lorenzo Texmelucan, en la Sierra Sur de Oaxaca.


El talentoso trombonista tiene tres hermanos: María, Maricela y José de 22,13 y tres años de edad, respectivamente. “Ellos viven en mi pueblo con mi mamá Cándida Martínez y mi padre Filemón.”

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