BEIRUT, Líbano.- De acuerdo con UNICEF, por lo menos 96 niños se cuentan entre los 320 muertos en Alepo desde que un cese al fuego colapsó el 19 de septiembre y aviones de guerra sirios y rusos atacaron los barrios del oriente de la ciudad ocupados por la oposición. Casi un tercio de los 840 heridos en el mismo periodo son niños, de acuerdo con la OMS.
Casi 300.000 personas, incluidos 100.000 niños, están atrapadas en los distritos orientales de Alepo, un foco de resistencia desde hace 5 años que ocupa unos 13 kilómetros (8 millas) de largo por 5 km (3 millas) de ancho y que, de acuerdo con trabajadores de defensa civil, ha sido blanco de 1.900 bombas durante la última semana.
La ofensiva ha destruido hospitales, clínicas, edificios residenciales, generadores eléctricos y suministros de agua.
Los niños heridos pocas veces reciben atención médica, y a veces mueren, dada la saturación de los hospitales de Alepo. Sólo hay 30 doctores en los barrios controlados por la oposición; es decir, un médico por cada 10.000 habitantes. En tiempo de paz, lo normal era un médico por cada 1.000 habitantes, dijo Touma.
Las bombas antibúnker, diseñadas para destruir estructuras subterráneas, ha sido usadas constantemente, quizá con el fin de eliminar los túneles o los búnkers usados como refugios por los miles de combatientes que defienden los distritos.
Pero tales bombas también amenazan los refugios subterráneos donde los civiles se refugian y donde los niños toman clases. En los últimos años, la mayoría de las clases se dan en los sótanos debido a los combates y a la amenaza de bombardeos.
Pueden ser más los niños muertos
Los médicos dicen que la cifra de niños muertos podría ser más alta de lo que se informa debido a que algunas familias entierran a sus muertos sin llevarlos a hospitales o a las morgues, y muchas víctimas siguen enterradas en los escombros.
El doctor Hatem, uno de los dos pediatras que hay en Alepo, dijo que las mujeres y los niños representan el mayor porcentaje de víctimas porque son los que se quedan en casa. Hatem dice que ya tenía mucho trabajo incluso antes del recrudecimiento de los combates de la última semana, y que atendía a entre 80 y 120 niños al día.
También ha habido un aumento en el comportamiento agresivo de los niños, y hay indicios de trauma, como mojar la cama y dejar de hablar, dijo Hatem, quien sólo dio su apellido por miedo a su seguridad.
