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Más de 120 familias afectadas por el incendio del Mercado de Abasto

Foto(s): Cortesía
Ana Lilia Pacheco

Para los puestos y locales alrededor de Mercado de Abasto el jueves fue un día como cualquiera, pero al entrar a la zona de artesanías el ambiente cambió. El olor a humo era intenso. Había charcos de agua negra por los pasillos donde la noche del miércoles corrieron locatarios tratando de apagar el fuego que consumió su patrimonio.


De acuerdo con el reporte oficial del municipio capitalino, el incendio comenzó a las 20:50 horas del miércoles 27 de mayo; según lo narrado por los comerciantes, no pudieron sofocar el incendio rápidamente, pues esta zona se cerró como parte de las medidas de prevención sanitaria por el COVID-19.


“No quiero afirmar qué lo causó porque no sabemos, pero hay tres especulaciones: un corto circuito, las chispas porque cerca estaban soldando un local o las veladoras que los compañeros devotos dejan a sus santos”, señaló Diego Rivera, comerciante afectado.


Ayer, familias acudieron a las zonas siniestradas para sacar ropa, productos de palma, piel o plástico quemado de lo que era su sustento y hoy son pérdidas.


Entre lágrimas y con caras largas, los comerciantes barrieron los pasillos donde quedó estancada el agua que se utilizó para sofocar el incendio que, de acuerdo al censo rápido de los mismos locatarios, dejó 124 locales afectados.


“Cuando nos dimos cuenta del incendio les pedimos a la Coordinación que nos dejara pasar, pero no nos dejaron; pudimos haberlo controlado, pero cuando entramos ya era tarde. Traíamos un poco de agua, pero se nos acabó rápido y como había llovido, agarramos del piso para echarle a las llamas”, narró el comerciante. 


La sobrepoblación en el mercado no ayudó


Jorge Alberto López, hijo de comerciantes con giro de artículos de piel, señaló que la invasión de pasillos, venta ilegal de espacios y el ambulantaje obstaculizaron el combate al fuego.


“El pasillo de contingencia está tapado, anteriormente pasaba el gas, camiones, ahora no pudieron pasar las mangueras ni los bomberos. Los mismos gobiernos nos han puesto en lo que ellos dicen: una bomba de tiempo”, reclamó.


Señaló que ellos son un comercio establecido, pero el informal es el que ha sobrepoblado todo el mercado, por lo que culpó a los líderes de ofrecer permiso a puestos ambulantes que después se vuelven casetas.


El comerciante destacó que sí contaban con extintores; no obstante, no los dejaron pasar y cuando llegaron tuvieron que abrir con barretas todos los locales. 


“Todos los locatarios se unieron”


Algunos comerciantes afectados limpiaron sus locales con la ayuda de palas, barretas y escobas, mientras que mujeres con cajas de pan y jarras de café se acercaron para ofrecerles un poco de comida. La solidaridad no se hizo esperar en los pasillos del Mercado de Abasto.


“Gracias a los locatarios y el Cuerpo de Bomberos pudimos sofocar el incendio hasta este punto, porque comenzó desde el área de la ropa típica y fue consumiendo los locales”, recordó  Jorge Alberto López.


Por su parte, visitantes que pasaban por los pasillos que no estaban acordonados, miraban atónitos las afectaciones; algunos tomaron fotos y otros platicaron con los locatarios.


“Oye, te aviso que abrieron tu local porque se quemó. Lo que se puede rescatar lo están echando en un costal. Para eso hablaba, para decirte que estamos adentro”, le dijo por teléfono una mujer a la dueña de un local de artesanías de barro. 


Rescatan mercancía


“Mi esposa está embarazada y le dije que iba a venir a ver si nos había afectado para que estuviera tranquila. Lo bueno que no nos pasó nada”, le compartió un comerciante del pasillo de trajes regionales a su vecina de local.


Al igual que ellos, varios comerciantes que, aunque no fueron afectados, decidieron ir por su mercancía al mercado para estar más tranquilos de no sufrir saqueos o un nuevo incendio.


“Voy a tener todo lleno y estancado en una esquina, pero preferible eso a que lo pierda”, afirmó una de las comerciantes de ropa.


Por su parte, doña Graciela junto con su esposo, ambos adultos mayores, acudieron a verificar los daños en su local de jícaras de guaje. Sin decir una palabra, sacaron de un mueble de fierro las jícaras que aún servían y las echaron en costales de plástico.


“Prefiero no enojarme o deprimirme porque me voy a enfermar y ahorita no tengo ni para curarme; Dios ayudará”, mencionó doña Graciela con voz entrecortada.


“¡Ayuden a la señora que se le quemó su mercancía!, ¡20 pesos el mandil que quieran!,¡apóyenla!”, se escuchó en otro pasillo, donde se colocó una montaña de mandiles, algunos quemados, otros solamente mojados, cuyo costo era de 200 pesos. 


Arriban autoridades


“Estamos a escasos cien metros”, declaró el gobernador Alejandro Murat, quien hizo acto de presencia en el Mercado de Abasto, pero sin entrar a la zona dañada o reunirse con los afectados.


Acompañado del presidente municipal, Oswaldo García Jarquín, del diputado Alejandro Avilés y del secretario de Seguridad Pública, Ernesto Salcedo, prometió que se invertirán 100 millones de pesos para rehabilitación de la zona, enfocándose en la energía eléctrica, agua y drenaje.


Mientras el gobernador afirmaba que personal de las instituciones gubernamentales ya estaba haciendo limpieza, en el interior los locatarios dejaron su trabajo para salir a hablar con él, pues "no quiso entrar".


Al llegar a la avenida Central donde las autoridades ofrecieron la conferencia de prensa, los locatarios se llevaron la sorpresa que se habían ido, lo que provocó su enojo y bloquearon las calles hasta que el gobernador regresara; sin embargo, abrieron la circulación después de las 16 horas.

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