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Golpea erosión a la población con sequía

Foto(s): Cortesía
Redacción

Al menos el 50% del territorio del estado de Oaxaca presenta procesos severos o incipientes de erosión de sus suelos, según estimaciones del Instituto de la Naturaleza y la Sociedad de Oaxaca (INSO).


El presidente del INSO, Juan José Consejo, afirmó que esto no sólo pone en riesgo la biodiversidad por la desertificación; también, tiene impactos negativos en la sociedad y en la economía al profundizarse la escasez de agua y la productividad.


“La riqueza de Oaxaca está siendo amenazada o destruida por una serie de factores que tienen que ver con la pérdida de plantas, animales, el suelo y el agua. Es un proceso de destrucción. Y lo que tenemos que considerar que los suelos son la base de todos y esto se está perdiendo en un punto que sí es alarmante”.


Aún no existe consenso en los datos o en la información sobre qué tan rápido, acelerado y acentuado es el problema de la erosión del suelo. Algunos indicadores, dijo, tomados de imágenes satelitales revelan que hay grandes extensiones del estado con un nivel de deterioro muy grande como en las regiones de la Mixteca, Valles Centrales, Sierra Sur en el valle de Miahuatlán y algunas franjas de la zona costera.


En términos generales, agregó, un lugar se deteriora porque se cambian las condiciones del lugar. Es decir, de ser un bosque se convierte en un pastizal para el ganado, en una zona agrícola o, en un pueblo: “el principal responsable de la erosión o desertificación es el cambio de uso de suelo”.


Además, están los proyectos productivos, como grandes obras de infraestructura que no se hacen con el suficiente cuidado, como las presas, que requieren limpiar todo un lugar para luego inundarlo, la  minería a cielo abierto, las carreteras, entre otros.


“Ya se está en una condición de alarma y ya hay afectaciones graves a la sociedad porque se disminuyó la productividad, se registran inundaciones y ocurren fenómenos climatológicos que anteriormente no sucedían”, insistió.


Juan José Consejo sostuvo que los efectos en la economía se reflejan en el descenso constante en la producción agrícola; mientras que cada vez son más los eventos catastróficos asociados a fenómenos naturales.


Hasta ahora, afirmó, la gran mayoría de las políticas públicas y programas de gobierno no sólo han fracasado o atenuado el problema: en el algunos casos, lo complicaron. Otros, sin embargo, si han tenido éxito como los programas de preservación de áreas naturales..


El presidente del INSO opinó que debe ponerse mayor énfasis en la prevención que la restauración porque “es relativamente fácil echar a perder un lugar y reconstruirlo toma mucho tiempo, un gran esfuerzo y cuesta mucho dinero”.


De seguir las tendencias actuales, advirtió que según los optimistas, pronto habrá una crisis grande de carácter económico, porque este deterioro siempre tiene consecuencias económicas directas e indirectas, pero también de carácter social y ambiental.


En cambio en una visión más pesimista: la crisis ya está. “Ya estamos en esa crisis. Cómo va a ser, dependen de los lugares y las condiciones. Hay lugares que podemos decir que es prácticamente irreversible y que tendrán una recuperación muy lenta y con grandes inversiones”.


FRASE


Lo que tenemos que considerar que los suelos son la base de todos y esto se está perdiendo".


Juan José Consejo

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