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Conoce la Cuadrofonía, el sistema de lenguaje para enseñar música a débiles visuales

Foto(s): Cortesía
Redacción

¿Hasta cuándo los maestros de música se van a interesar por enseñar a las personas con discapacidad visual?, es la pregunta que se hace Abdiel Isaí Jiménez Hernández, impulsor de un nuevo método de enseñanza musical para quienes no cuentan con el sentido de la vista.


Tan sólo en Oaxaca, alrededor de 270 mil personas no pueden ver, lo que representa el 6 por ciento de la población estatal de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); de ellos, los interesados en la música aprenden escuchando e imitando sonidos, para luego trabajar en las calles. 


“Hay demasiado interés de las personas débiles visuales por la música, pero no hay escuelas. Antes de iniciar mi proyecto entrevisté a músicos invidentes que trabajan en la calle; uno de ellos me contó que quiso estudiar en Bellas Artes pero le dijeron que no podían aceptarlo porque no había maestros preparados para enseñarle; tuvo que aprender por su cuenta, escuchando una canción infinidad de veces, imitando el sonido en su teclado hasta que le saliera. En la misma situación se encontraba su hija de 9 años”, lamentó el egresado de la Instructoría en Música por la Facultad de Bellas Artes de la UABJO y también licenciado en Educación Musical por la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV).


Esa era y sigue siendo un realidad en las calles, pero en las escuelas de educación básica, hay otra: niñas y niños con debilidad visual no se integran por completo a las clases de música porque no pueden leer la escritura musical, no tienen acceso al sistema braille, o bien, el maestro no está preparado para enseñar a un menor invidente, o tampoco sabe braille.


“Es ahí cuando te das cuenta que no hay una inclusión real, ninguna de las universidades que imparte la Licenciatura en Educación Musical en el país, tiene alguna materia enfocada a la discapacidad, de ningún tipo, por eso no hay maestros que les puedan enseñar”.



 


Escritura musical accesible


Jiménez Hernández elaboró un método al que denominó cuadrofonía, que permite enseñar música tanto a menores débiles visuales, como a estudiantes sin discapacidad, a fin de lograr un sistema que les permita a todos aprender de la misma manera, en la misma aula, sin ningún tipo de exclusión.


“Es una escritura musical basada en un cuadrado, a través de las líneas van surgiendo las 7 principales notas: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. No se utiliza sistema braille o musicografía braille porque aunque está pensada para personas invidentes, la intención es integrarlos a un grupo inclusivo con estudiantes que sí pueden ver, quienes tampoco necesitarán saber leer el solfeo, que es la escritura nacional que utilizan las personas sin discapacidad visual”.


Este proyecto es la tesis que Abdiel Jiménez presentó para la UV, bajo el título “La Educación Musical como Herramienta Inclusiva, Propuesta Didáctica para la Discapacidad Visual”, donde mostró los resultados de su investigación y de su trabajo en las aulas, además de su escritura elaborada en relieve, lo que le llevó a ganar en diciembre de 2019, el Premio “Arte, Ciencia y Luz” al mejor trabajo recepcional en la categoría de Artes.


“En un inicio (2015) la escritura eran ejercicios didácticos. La respuesta fue favorable, a los estudiantes con capacidad visual se les hizo más fácil que leer el solfeo; a los invidentes les gustó, sobretodo porque algunos no conocen el sistema Braille, debido a que provienen de comunidades muy lejanas o son de escasos recursos y pueden acceder a la cuadrofonía con palillos, plastilina o cualquier otro tipo de materiales de fácil acceso y bajo costo”, señaló. 


De esta manera se ha facilitado a los jóvenes invidentes aprender a tocar instrumentos como las melódicas, el piano, la flauta, incluso la guitarra, por lo que ahora trabaja en un método que les ayude a prender a tocar la batería, pero su enseñanza está planteada para que pueda ser aplicada a cualquier instrumento musical.


“Es fácil, se trabaja con la elaboración de líneas de las 7 notas; si ocupo una sola línea es Do, dos líneas es Re, tres Mi, cuatro Fa, para Sol empiezo a desprender las líneas que ya armé; es como armar un cuadrado y a partir de ahí surge la escritura musical y se agregan puntos para indicar las alteraciones de la música como el sostenido, grave, etc.”, explicó.



 


Pocos maestros incluyentes


La intención es que maestros y estudiantes puedan utilizarlo a través de la vista o el tacto y que ellos mismos creen sus materiales, sin la necesidad de aprender braille o conocer el solfeo y que, según sus palabras, no sea él el único maestro de música en Oaxaca que pueda enseñar a las personas con discapacidad visual.


“Que los maestros no sólo se interesen en dar clases en aula regular, talleres en Bellas Artes o en espacios donde sabemos que no ingresan los chicos invidentes, porque no pueden;  la idea es que esta escritura se dé a conocer para que cualquier docente pueda contar con una estrategia para trabajar con ellos y enseñarles música, sobre todo para que las academias también se arriesguen; son pocos los maestros que han tomado cursos conmigo y a todos les ha gustado el método, por lo que deciden replicarlo en sus escuelas, pero aún hacen falta más”.


Y es que el mayor reto que Jiménez Hernández enfrenta para poder difundir esta escritura musical, son las barreras sociales, la falta de apoyos y espacios para poder enseñar.


“Se sigue viendo a las personas con discapacidad como inferiores, como ‘cieguitos’, sin la necesidad o capacidad de aprender música y no es así; simplemente falta prepararnos como maestros para poder enseñarles y abrirles las puertas”.

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