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7 años de incertidumbre en Yetzelalag, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SANTA CATARINA YETZELALAG, San Idelfonso Villa Alta, Oax.- Desde el 2010 en que se presentaron los primeros daños ocasionados por las torrenciales lluvias del huracán Karl, esta comunidad zapoteca de 391 habitantes está obligada a dejar atrás su historia de cientos de años y reubicarse en otro lugar, más seguro, porque las afectaciones causadas por el terremoto del 7 de septiembre del 2017 y la tormenta tropical Ramón, de principios de octubre, acrecentaron el riesgo.


Las cuarteaduras que serpentean por paredes y pisos de las 115 viviendas, el templo católico y la escuela primaria Ignacio Zaragoza, así como los deslaves y el hundimiento de hasta cinco metros, hacen casi imposible seguir viviendo en el sitio, donde Yetzekakag está asentado desde antes de la llegada de los españoles.


De hecho, un geólogo que llegó a realizar estudios ex profeso, determinó que el terreno donde estaba asentada la comunidad era inviable por estar debajo de una falla geológica y, también, por la presencia de una gran cantidad de agua en los cerros que rodean a la comunidad.


Por eso no fue raro que grandes cascadas de agua cayeran de las alturas hasta las viviendas y que una parte de los cerros se vinieran abajo, a causa de las lluvias del huracán Karl y de la tormenta tropical Ramón.



Las casas han sido abandonadas por sus habitantes ante el hundimiento de la tierra

Burocracia pone en riesgo a la población


De esta manera, desde el 2010, la autoridad municipal comenzó las gestiones ante el anterior gobierno estatal para lograr su reubicación, pero se toparon con la burocracia y el desdén de los funcionarios, pues lo único que recibieron fueron despensas.


Entonces, la comunidad determinó llevar a cabo la reubicación por su cuenta en un predio de 35 hectáreas ubicado en el paraje El Carrizal (Laachí raguí en zapoteco), en la parte alta de la comunidad, pero por carecer de un estudio de impacto ambiental avalado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), fue multada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pues implicó la apertura de un camino y el consecuente derribo de arbolado.


Ante esto, en octubre del año pasado, debido a la desatención del actual gobierno, a pesar de los evidentes perjuicios originadas por el sismo y la tormenta tropical Ramón, los pobladores determinaron retener a cuatro funcionarios de la Secretaría General de Gobierno, de la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable (Sinfra), cuando acudieron a la comunidad, como medida de presión para concretar la reubicación.



Las viviendas ya no se encuentran en estado óptimo para ser habitadas por los pobladores. FOTO: Emilio Morales

Y si bien se firmó una minuta de acuerdo en respuesta a esta acción de los habitantes, donde la administración estatal convino el inicio de los trabajos en este mes de febrero, el traslado no solamente requerirá de voluntad política en un año electoral, sino esencialmente de una inversión millonaria para la construcción de las 115 viviendas, de la agencia municipal, de una clínica de salud, de una tienda Conasupo, de un templo católico, de un salón de usos múltiples, de dos escuelas –un jardín de niños y una primaria–, así como para la apertura de un relleno sanitario y un panteón.


Se rascan con sus propias uñas


SANTA CATARINA YETZELALAG, Villa Alta, Oax.- El inicio del mes de febrero ha hecho renacer las esperanzas entre los habitantes de que ahora sí el gobierno estatal comenzará la construcción de la nueva comunidad.


“A nosotros nos urge que ya empiecen, eso nos urge”, afirmó el regidor segundo Nicéforo Cruz Aguilar.


El apremio obedece a que los daños se están incrementando, especialmente el hundimiento, y a la temporada de lluvias que se avecina.


“Lo que necesitamos es que comiencen, ya no queremos seguir pasando lo mismo cada año”, señaló.


De hecho, las lluvias presentadas a la mitad del mes de enero pasado originaron que algunos de los pobladores de la colonia La Palma, establecida en la parte baja, dejaran sus viviendas y se fueran a Llano El Carrizal, donde establecieron refugios de ramaje y lámina.


“Estuvo lloviendo diario como 15 días, entonces los compañeros prefirieron irse allá arriba por la seguridad de sus familias”, anotó.


No obstante, también existe cierta incertidumbre entre los habitantes, porque la reubicación requerirá de tiempo y de una gran inversión financiera.


“No sabemos si terminarán en un año o dos, el avance dependerá del gobierno”, apuntó.


Aunque para esto, los habitantes ya han tomado una determinación en caso de un comienzo y desarrollo tardío de la construcción de la nueva comunidad.


“Si el gobierno no cumple, pues ni modos, lo tendremos que hacer nosotros mismos, con materiales de construcción o como podamos. No hay de otra”, asentó

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