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Muestran el otro lado del narco con documental "Los Plebes"; forma parte de FICUNAM

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras filmaban la vida de sicarios adolescentes, los directores Emmanuel Massu y Eduardo Giralt Brun tuvieron ideas como disfrazarlos de sus personajes favoritos de películas, incluirlos en un video musical y hasta grabarlos dormir una noche entera.


Para el documental Los Plebes, que forma parte de la sección Ahora México del Festival Internacional de Cine UNAM (FICUNAM), los cineastas se permitieron experimentar con tomas e ideas que expusieran sus lados vulnerables, pues desterraron desde el inicio los detalles sangrientos que interesan a policías y a la nota roja.


"Teníamos claro que queríamos mostrar el lado humano y adolescente millennial de estos chavos, sin nada de violencia o relacionado con el negocio. Lo interesante era mostrar lo cotidiano, ese era el reto y objetivo.


"El aspecto criminal y violento todos lo saben, por eso teníamos una guía: No queríamos nada que pudiera estar en el blog del narco", contó Giralt en entrevista virtual.


Su película surgió cuando conocieron a sus protagonistas durante el proceso de casting de jóvenes "no actores" de otra historia que no se realizó.


"El cineasta que nos contrató tenÌa una reunión en Beverly Hills con Salma Hayek y la prefirió a nosotros. pero bueno, ¿Quién no?", dijo entre risas Massu.


Pese a que los chicos se dedican a actividades delictivas, los directores lograron apertura porque sus protagonistas eran fans del cine y no tuvieron reparo en enseñar que también sufren por amor y aspiran a otra vida.


"Una noche, en un carro, un plebe nos contaba una situación que vivió de guerra y de pronto se quedó callado y empezó a contar que en su cumpleaños su patrón le puede regalar lo que quiera. Y dijo: 'Si este cumpleaños el viejo me pregunta qué quiero, va a ser mi libertad'.


"Eso me mostró la humanidad más pura y sincera de la creación porque todos dentro tenemos un ser que grita por libertad y paz. Es de lo más cabrón que he escuchado y de lo poco que me ha impactado en la vida siendo de Culiacán", recordó Massu.


Pese a que sabían que algunos habían quitado vidas, los cineastas no tuvieron problema para filmarlos por las calles de Sinaloa, pues en sus tomas hay testimonio de que no son sólo criminales.


"El valor que tiene el documental es que te hace problematizar los preconceptos, te das cuenta de que no estás hablando de máquinas de matar. Hay de todo, la realidad es más gris de lo que nos ha querido mostrar el cine", opinó Giralt.

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