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Exhibe OaxacaCine documental de la cineasta mexicana Eva Villaseñor

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

La intensidad en sus letras narra la de su propia vida; sobre estos rieles corre la segunda pelìcula de la cineasta mexicana Eva Villaseñor, quien retrata con la intimidad y proximidad que solo puede compartir ella como hermana del protagonista. M se estrena esta noche en la Sala Juárez, en la función de cierre del ciclo dedicado al Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM) que exhibe OaxacaCine.


En entrevista, Eva Villaseñor comparte que antes de su primera pelìcula: Memoria oculta (2014), documental en el que realizó una búsqueda personal para saber lo que sucedió en el periodo de su vida en el que perdió la memoria, ya tenía material sobre esta aproximación a su hermano, Miguel Villaseñor, cuyo nombre artìstico es Tankeone.


Miguel traza su camino intentando sobrevivir, su realidad cada vez se vuelve más laberíntica y es complicado hacerle frente a su propio ser, a su complejo comportamiento; una sociedad represora, una invasión de ideas confusas hacen de este documental una pieza sobre la complejidad humana actual en un México dominado por la violencia.


Retrato íntimo


El retrato íntimo de Tankeone, radicado en Aguscalientes, es una ventana que abre Eva Villaseñor, a una de las preocupaciones que tenía como su hermana: la adicción de este personaje a las drogas, específicamente a las metanfetaminas.


"Mi hermano tiene una vida tal cual sus canciones, con esa intensidad. Yo considero que él es como un cronista. Narra sus historias como si fuera un periodista gonzo, desde la intuición. Su personaje -Tankeone- es la representación de esos jóvenes -que son la mayoría-, que están bajo un narcoestado, así como todos, pero específicamente ellos, lo sufren de otra manera porque no tienen la conciencia de lo que está sucediendo".


El proceso del filme comenzó en el 2013 y parte de su vida en ese momento; poco a poco el documental se va metiendo a ver su mundo público y a la mitad de la película se asoma a un lado más íntimo, con su pareja. Es la historia de un rapero exitoso y muestra sus contrastes.


"Vemos a un chavo con curiosidad, pero también con rabia, la de no dejarse reprimir. Hay escenas de archivo que muestran sus peleas con la policía. Trato de mostrar a ese personaje complejo que tiene una dualidad, no es la blanca palomita, pero vive en una ciudad muy represora. Vemos esta línea por debajo, este enemigo silencioso de un estado que introduce la droga en colonias muy pobres y que termina volviendo adictos a los más jóvenes, para poder manipularlos".


Personaje complejo


La lectura de la cineasta es a partir de núcleos que se van cerrando, sobre su hermano, un personaje complejo que muestra sus temores, un hombre que tiende a ser trágico y que se deja ver en el abismo total de las drogas.


"Personalmente se me dificultó mucho tener que desarrollar un final trágico, porque uno cuando hace películas de cierta manera decreta cosas; para mí era muy triste hacerlo así, pero lo decidí porque es una forma de apelar a que cualquiera que esté en esa situación se pueda dar cuenta que aunque pareciera que el destino está ya dibujado por el sistema que nos controla, hay una posibilidad de hacer conciencia".


La cineasta considera que todos los seres humanos en algún punto pueden reaccionar y salir del destino que se le quiere marcar, sobre todo a esas personas que están sumidas en las adicciones y que se encuentren entre la maquinaria del narcotráfico. En una realidad en la que no sólo ellos sufren los estragos de las adicciones, sino sus familias, que viven su transformación y los ven morir poco a poco.


Acto subversivo


"Decidí poner un final trágico como una metáfora en la que está dibujando un laberinto, pero después el literalmente está dentro de uno y es una última toma de cierre en la que vuelve a entrar otra vez. Quise hablar de este tema porque no es algo de lo que se hable de manera directa, siempre es de manera somera y superficial, no se le pone rostro".


Eva Villaseñor considera que el cine es una forma en la que ella puede entender al ser humano para poder entenderse a sí misma. A través de él comprende también su y a la naturaleza: "Es un acto subversivo. Además, creo que el buen cine es un acto generoso por eso se debe de compartir".


En esta pelìcula que además ella escribió, fotografìa, editó y dirigió, muestra un acto generoso con su propio hermano, quien tras ver la película se vió a sí mismo a través de otros ojos. "Se sintió muy bien, hubo un cambio en él. Estaba algo nervioso antes de que se estrenara, pero al final le gustó". Esta noche llega M a la pantalla de OaxacaCine; será presentada por la cineasta.

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