El agotamiento físico es palpable en la ciclista oaxaqueña Elvia Julián Ojeda, pero en esta ocasión no es por el esfuerzo realizado para rodar por los senderos de las montañas, sino por la labor que realiza como profesional de la enfermería.
Desde hace tres meses se encuentra en la primera línea de atención a pacientes con COVID-19 en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca.
La práctica del deporte le ha dado la fortaleza para manejar la tensión que se vive en esta pandemia, ya que desde el momento en que se uniforman se siente una sensación especial, porque se toman medidas muy especiales para colocarse la bata, botas, gogles, mascarillas, cubrebocas y hasta cuatro pares de guantes para evitar que alguna parte del cuerpo quede a la intemperie. Igualmente, se tiene minucioso cuidado al momento de desvestirse, para evitar algún contagio.
Desde hace cinco años, Elvia Julián Ojeda es una competidora constante del ciclismo de montaña, aunque también practica la natación y el trail (carrera a pie a campo traviesa), disciplinas que durante los últimos meses no ha podido realizar, debido a las medidas sanitarias recomendadas para mitigar el contagio del coronavirus.
Pero “tengo un rodillo en la casa, por lo que tengo la oportunidad de ejercitarse haciendo bicicleta al interior de mi domicilio”, comentó la enfermera geriatra con postgrado en nefrología.
AMANTE DE SU PROFESIÓN
Elvia Julián señaló que estos últimos meses ha sido muy desgastantes, desde que el Hospital de Regional de Alta Especialidad fue certificado como el primer nosocomio en la entidad para atender pacientes con COVID-19, pero a pesar del cansancio físico, ella se siente satisfecha de poder cumplir con los principios éticos de su profesión, que son el atender, ayudar y cuidar a otras personas.
Aunque previamente laboró en el Hospital Civil Aurelio Valdivieso, donde también realizó su servicio social, desde hace 10 años, Elvia Julián Ojeda trabaja como enfermera en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, donde en una de las primeras áreas en las que le tocó prestar atención a pacientes con enfermedades de riñón. “Me enamoré de ese servicio, por lo que decidí estudiar el postgrado en especialidad de nefrología”.
“En ocasiones los turnos de atención a pacientes con COVID-19 se extienden hasta por seis u ocho horas, durante los cuales hay que soportar el calor que siente con los implementos del uniforme, no se puede ir al baño, y aunque existan molestias uno no se debe tocar la cara, porque sabemos que el contagio se da a través de las mucosas como boca, nariz y ojos”, afirmó Elvia Julián.
Pero a la vez, siente una gran satisfacción cuando ve que un paciente vence la enfermedad y sale del hospital. Y en ocasiones, cuando se complica la enfermedad; además de que el personal médico se convierte en confidente de los pacientes y son su contacto con el exterior.
“Hay que estar al pie del cañón”, sentenció, tanto en lo bueno como en lo malo. Ya que también se siente gran dolor cuando los familiares de los enfermos se despiden de ellos, sabedores de que quizás no los vuelvan a ver, porque, en caso de defunción por COVID-19 los cuerpos se entregan de manera directa a las funerarias para incinerarlos.
Añadió que también es doloroso saber que algún compañero se contagia. En ocasiones, por pacientes que llegan con temor y no informan oportunamente que tienen síntomas de probable COVID-19, o porque no tomaron las medidas sanitarias adecuadas para brindar atención médica.
CAMBIO EN EL ESTILO DE VIDA
La enfermera Elvia Julián Ojeda mencionó que durante esta pandemia ella se ha esmerado en su cuidado personal, para evitar contagiarse y ser portadora del virus hacia su familia, hija, padres y hermanos.
“Me retiro cuidadosamente cada uno de los implementos del uniforme, me baño antes de salir del hospital, uso cubrebocas para salir a la calle; además que en mi automóvil traigo lysol desinfectante para evitar portar algún virus. Y al llegar a mi casa, me vuelvo a bañar”, mencionó.
Consideró que a partir de esta pandemia hay un cambio en el estilo de vida, por lo que se debe ser más estricto con la higiene personal.
Comentó que ella se ha convertido en la proveedora de su casa para evitar que su familia salga a la calle; por lo que ella es la encargada de hacer las compras de víveres.
Recomienda a sus familiares que salgan a la calle sólo cuando sea necesario, y que cumplan con todas las medidas sanitarias, como el uso de cubrebocas, estar por lo menos a metro y medio de otra persona, y utilizar gel desinfectante de manos después de tener contacto con otros objetos.
RETOS EXIGENTES
La enfermera Elvia Julián Ojeda confía en que la sociedad haga conciencia de la contingencia sanitaria que se vive y aplique a su vida diaria las recomendaciones que indican los gobiernos federal y estatal para que se pueda controlar el contagio. Y lo más pronto posible se puedan retomar las actividades cotidianas en una nueva normalidad o una nueva realidad.
También espera que pronto pueda retomar sus clases de natación, salir a correr a pie y en bicicleta, así como practicar la fotografía, que es uno de sus pasatiempos favoritos.
Elvia Julipan reconoció que ella no es una deportista de alto nivel competitivo, sin embargo, se ha trazado algunos retos exigentes a mediano plazo, como el tomar parte de una competencia de triatlón y participar en una carrera de ultrafondo de ciclismo de montaña, “para los cuales debo tener una mejor preparación deportiva”.
