Para René Orvañanos Planter el futbol es su pasión, pero una carrera profesional es su meta.
Para todo niño que se desarrolla en el ambiente deportivo siempre soñará con llegar a ser jugador profesional, pero para ello tendrán que sortear una serie de sacrificios.
Es natural que un pequeño quiera seguir o hacer realidad sus sueños, o a imaginar lo que quieren ser de grandes, y para ello no existe una regla de oro cuando se trata de decidir el camino que los lleve a hacer realidad es gran sueño.
En entrevista con Xtremo-NOTICIAS, René Orvañanos Planter, quien cursa la secundaria en el Instituto Cumbres, señala que el futbol que se ha convertido en su gran pasión.
Lo comenzó a practicar el futbol a los tres años de edad, pero fue al ingreso a la primaria cuando lo comenzó a practicar al asistir a la escuela de futbol Cruz Azul Oaxaca y a la vez participando en torneos con el equipo de la Institución donde estudia.
A su corta edad René ya tiene claro una de sus metas, y ella es el llegar a jugar en el futbol profesional, sin embargo, ello no le quita el sueño al exponer que todo llega en su tiempo.
Actualmente lleva su proceso de crecimiento deportivo en la Escuela de Futbol Cruz Azul Oaxaca, donde el apoyo de sus padres René Orvañanos Corres y Anarella Planter Marín ha sido incondicional en sus aspiraciones.
Así también, dijo tener bien plantados los pies en la tierra, por lo que a la par del deporte que más le gusta estará este combinándolo con los estudios ya que su prioridad es el concluir una carrera profesional, que le asegure un futuro, pues dejó en claro que la carrera de un futbolista no asegura nada.
“Me queda claro, que para llegar a cristalizar esas ambiciones, implican o exigen trabajos que pueden parecer poco prácticos y fantasiosos para un adulto, pero para nosotros va implícito nuestro futuro deportivo.
“Lo más difícil puede resultar, que a veces nos cuesta trabajo, encontrar el equilibrio entre los estudios y los entrenamientos que te puedan llevar a convertirte en jugador profesional, pero quien no sacrifica, tampoco puede llegar a conseguir lo que se propone”, termina diciendo René Orvañanos.
