Este domingo se cumplen 19 años de aquella noche histórica en Oaxaca, en el Parque Eduardo Vasconcelos y en la Liga Mexicana de Beisbol, cuando el Almirante Nelson Barrera, por fin, luego de una sequía de poder de 24 días, consiguió establecer un nuevo récord de jonrones de todos los tiempos en el circuito, un 31 de mayo del 2001.
Y es que el día 6 de ese mes había conseguido empatar la marca de Héctor Espino, en 453. De esta manera, el 454, para establecer nuevo récord, tardó en llegar pero, al parecer, ya estaba predestinado que esa fecha ocurriera la hazaña.
Ante la presión, el Almirante había decidido no jugar el segundo ni el tercer partido de la serie frente a Olmecas de Tabasco en el Vasconcelos.
Sin embargo, en el segundo encuentro Rodney Lee, primera base de la novena bélica, recibió un pelotazo en el brazo y ello lo imposibilitó para jugar el tercero.
De esta manera, Nelson Barrera tuvo que incluirse en el line up como cuarto bat y designado en ese tercer partido frente a Tabasco.
Con el escore a favor de Guerreros, el Almirante tomó turno en el cierre de la segunda entrada y se enfrentó al abridor de Olmecas, Gaudencio Aguirre, que se distinguía por su serpentina de gran velocidad.
Se paró en el pentágono con su acostumbrado estilo, se acomodó los guantes, la manga del jersey, miró su bat en color rojo y con fe en el alma, se alistó; Aguirre le recetó los dos primeros strikes con soberbias rectas.
Y en el tercer lanzamiento, Nelson descargó el tremendo tablazo que se estrelló en la primera fila de espectaculares cuando el reloj marcaba las 20:32 horas, para así establecer una nueva marca de jonrones en la LMB, despertando la algarabía en el Eduardo Vasconcelos.
Luego, el Almirante dejaría para la historia el récord de más jonrones conectados en todos los tiempos en la LMB, con 455.
Por cierto, Nelson Barrera dejó el timón de la “Tropa Zapoteca” en ese mismo año, relevándolo el veracruzano Enrique Aguilar.
