Enrique Robles Olivera tiene futbol en las venas y en el pecho el escudo de los Rojinegros del Atlas.
Hoy, gracias al deporte ayuda a niños y jóvenes para que jueguen futbol y con ello combatir la delincuencia y la drogadicción.
Su amor por ayudar a los niños y niñas de su amado San Juanito, le ha llevado a tener problemas hasta con la autoridad de la agencia municipal, con quien ha negociado el préstamo de las instalaciones para entrenar a los niños y niñas de muy escasos recursos económicos.
SU PASO POR ESTADOS UNIDOS
De regreso a su tierra y después de haber estado por espacio de 20 años en los Estados Unidos, ver el panorama sombrío de los niños de San Juanito, ello le conmovió para comenzar a reunirlos y comenzó a organizarlos.
Comenzó a entrenarlos todas las tardes en la canchita de futbol cinco de San Juanito, logrando después de un tiempo, conjuntar un buen equipo que ganó la liga infantil de San Juan Chapultepec.
TRABAJO ALTRUISTA
Este trabajo que hace es totalmente altruista, el entrenamiento lo da en su tiempo libre, y su pago, señala, es verlos como cada día van subiendo su nivel.
“En la actualidad tengo un equipo juvenil varonil y otro femenil, mismos que son muchachitos que he entrenado desde los cinco años de edad.
“Pero también son jóvenes que a través de los años han entendido lo que es la responsabilidad y la lealtad hacia el equipo, constancia de ello es que han logrado desde el 2015 representar a su Estado en los torneos nacionales de Oaxtepec, Morelos, al asistir a los Juegos Nacionales Populares”, comentó.
-¿Qué sientes de entrenar niños?
-Son mi orgullo, porque la mayoría son muchachos y muchachas provenientes de familias de muy escasos recursos, el único pago que realizan es el entregar todo en la cancha en busca del triunfo. Los uniformes que portan los consigo buscando a patrocinadores.
-¿El deporte les ayuda?
-A través del deporte buscamos cambiar su estilo de vida, cosa que creo a nadie le interesa, sin embargo, yo estoy ahí y me estoy empeñando a ello. A veces me desilusiono por el famoso pirateo de jugadores, se llevan a lo mejor que tengo, y ni modo, tenemos que volver a formar nuevas generaciones.
-¿No falta motivación?
-Me siento cansado, a mis 51 años el desgaste físico y mental es fuerte, pero luego me llegan nuevos elementos y le sigo dando a esto.
En los últimos 10 años me he apasionado con mis equipos quiero mucho a los jovencitos y la jovencitas que integran a Rojinegros, porque hemos llegado a conformar una gran familia, donde a veces les ayudo, si no a resolver, si a ver de otra manera sus problemas personales.
Expuso que, en la actualidad, existen muchas escuelas de futbol, pero todas cobran para que les entrenen, pero en Rojinegros no les cobran ni un centavo, lo hace por la pasión y el amor al futbol.
Actualmente Enrique está trabajando con los equipos de las categorías sub 16 y sub 18 de las ramas varonil y femenil para disputar la fase estatal a mediados del mes de mayo y buscar el boleto a la fase nacional de los Juegos Populares de Oaxtepec, Morelos.
Ayuda a los niños en San Juan Chapultepec
Robles Olivera abre su libro de los recuerdos y platica: “De niño la pasé muy difícil, pues mis padres llegaron a San Juanito a asentarse allá por 1968, siendo una familia muy humilde que llegó buscando una mejor vida. Mi papá era empleado en la fábrica de triplay.
“Desde que me acuerdo, he jugado futbol, ya que mis hermanos también lo practicaban, además que llegamos a vivir a una colonia que se considera ciento por ciento futbolera.
En los años 70, mis hermanos y amigos formaron un equipo que desde entonces se llama Atlas –explicó--, donde di mis primeros pasos en la categoría infantil A.
Era una liga que disputaba sus encuentros en los ya desaparecidos campos de Candiani, para luego en el 2000 lograr esa pléyade de jugadores en su mayoría de la familia Robles, ascender el equipo a la Mayor A de la entonces Liga de Futbol Independiente Benito Juárez.
En Estados Unidos jugó en una liga semiprofesional, donde pude desarrollar mis cualidades como futbolista, y me mantuve jugando los 20 años que permanecí allá.
“Doy gracias a Dios porque estoy de nuevo en mi tierra, donde busco sembrar un poco de lo que el futbol me dejó.”
ENRIQUE ROBLES
