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“El Venado” se ganó a la afición oaxaqueña

Foto(s): Cortesía
Julio León

Héctor “el Venado” Álvarez se ganó el corazón de la afición oaxaqueña. Además, fue campeón con los Guerreros de Oaxaca en 1998.


De los jugadores favoritos en la historia de la tropa zapoteca, se encuentra Héctor Álvarez, quien militó durante nueve temporadas con Oaxaca, de 1997 al 2005, y luego de concluir su etapa como jugador activo inició una nueva, como coach, en la cual se mantuvo durante varios años con la Tropa Zapoteca.


Se caracterizó por su gran brazo, velocidad y su intuición para colocarse en el lugar correcto en los jardines. Además, se distinguió por ser todo un guerrero en el diamante, por luchar con determinación, ahínco y coraje en cada turno al bat y a la defensiva, por lo que se ganó el cariño del público.


El originario de Ciudad Obregón, Sonora, egresó de la quinta generación de la Academia Ernesto Peralta de Pastejé y logró consolidarse en el beisbol profesional con un gran trabajo y pasión en el terreno de juego.


Sus inicios en el beis de paga fue en la Liga Tabasqueña, con el equipo Palenque. Y fue parte del equipo campeón de los Guerreros en 1998.


DE SUS RÉCORDS EN LA TROPA


En el año 2000, Héctor Álvarez fue el segundo jugador con más hits conectados de la novena bélica, con 170; también se encuentra en el top cinco del departamento de más imparables de todos los tiempos en el club, con 908.


De igual manera, aparece en la lista de los cinco mejores Guerreros con más bases obtenidas con hit en todos los tiempos, con mil 187; así también, se ubica en dicho top del casillero de más triples disparados en la historia de la organización, con 22.


Héctor Javier Álvarez Ortiz también vistió también las franelas de los Tigres, Torreón y Puebla pero fue en Oaxaca donde se convirtió en ídolo de la afición.


EL PSEUDÓNIMO


Existe la versión de que en un principio no le gustaba el pseudónimo del Venado pero debido a que le fue atribuido por su velocidad en los jardines, sumado a que así reconocía con admiración el público por su aguerrido juego, terminó por aceptarlo e incluso llegó a convertirse en una especie de tercer apellido.


Héctor es el quinto de nueve hermanos de una familia cien por ciento beisbolera.


Cabe recordar, que su hermano es el ex pitcher Octavio Álvarez, quien fue estelar del staff de lanzadores de los Diablos Rojos del México durante seis temporadas y que fue coach de pitcheo de la novena bélica.

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