Tras un retraso en el inicio del encuentro por lluvia, iniciaron las acciones con la parición de los peloteros de los Guerreros de Oaxaca. Una delicia para los aficionados. Imposible no emocionarse…
Grises nubes aún. Comienza a llegar el anochecer. Tláloc decide dar tregua. Y se forma un espléndido azul en el cielo que se conjuga con el verde del sintético del diamante del Eduardo Vasconcelos para un hermoso paisaje beisbolero.
Era la serie que casi nadie quería perderse, y es que es ante el siempre acérrimo rival en la Zona Sur, Tigres. Era el partido decisivo de la serie. Tras devolverle a los “bengalís” la paliza el pasado miércoles por la noche, la fanaticada quería ver nuevamente ganar a su “Tropa Zapoteca”.
Responde de inmediato la ofensiva bélica. Julián Ornelas, Samar Leyva, Orlando Piña, lucen efectivos en su turno al bat y aguerridos en el corrido de bases. Despiertan el ánimo en el graderío, que se levanta a festejar de sus butacas.
Y mientras pisan home, simultáneamente invade el inmueble la canción: “Somos Guerreros y por Oaxaca venimos a ganar…” Y con algarabía, el público remata coreando a todo pulmón: “¡Guerreros! ¡Oaxaca!”.
Ambientazo.
La noche no podía ser más perfecta para los ahí presentes. No es octubre pero al parecer se adelanta esta temporada a la “fiebre beisbolera”, ya que a lo largo de los tres juegos de la serie se observó una maravillosa luna llena que parecía ser el ingrediente mágico para una bella obra pictórica cargada de fantasía.
Beisbol, triunfo guerrero, luna espectacular y una buena compañía. Y también suena la estrofa de la canción “esto es una fiesta de locos”.
