“El futbol es más que un deporte, es algo capaz de conectar a gente de distintas partes del mundo”, considera el profesor de educación primaria, Armando Jiménez Ramírez.
El nacido en el barrio de Jalatlaco y después vecino de la colonia América, señala que el futbol representa su vida, ya que entregó todo por este deporte que lo marcó para siempre.
Con el solo hecho de ser del barrio de Jalatlaco, el futbol lo trae en los pies, y desde muy pequeño mostró dotes de legar a ser un buen futbolista.
SU PRIMERA AVENTRA
A los nueve años que comenzó a probar las mieles del título, al ganar la final de la categoría infantil, enfrentaron a un selectivo integrado por jugadores de la calle de Galeana, ganando la final con dos goles anotados por él.
Y repone: “el partido estaba muy apretado y se encontraba empatado hasta el medio tiempo y en el descanso, nuestro entrenador nos reunió y dijo que el que metiera el gol del triunfo iba a recibir un obsequio del América, y yo, que en ese tiempo era seguidor del equipo azulcrema, me provocó una emoción interna que al salir al segundo tiempo la ansiedad por ganarlo, provocó que le echara más ganas, logrando anotar un par de goles con los que ganamos la final.
“Al término del festejo se acercó el patrocinador del equipo, y sacó un banderín del América, mi emoción fue tal, que me motivó para echarle más ganas en cada parido”, declaró Armando.
TERCER LUGAR EN UN PRENACIONAL
Con la motivación por los cielos Armando continuó buscando elevar su nivel futbolístico lo que le obligaba a levantarse todos los días a las 6 de la mañana para ir a jugar “la cascarita’ en el Venustiano Carranza, sitio donde se juntaban dos grupos de gente mayor para echar la cáscara, y esperaba siempre que faltara uno para entrar a jugar y la suerte siempre le ayudó.
Ello fue un fogueo que le ayudó al ingresar a la secundaria, llegando con más experiencia ganada en esas cascaritas, ya que de inmediato fue seleccionado para integrar el equipo de la Secundaria Federal 1, que competiría en las eliminatorias de ese nivel.
El equipo se conformó de tal manera que logró ganar la eliminatoria de zona, luego la fase regional y de paso llevarse la fase estatal que los llevó a disputar la fase prenacional donde participaron equipos de la zona del bajío y que se disputó en la ciudad de Cuernavaca y donde obtuvieron el tercer lugar.
Armando expone: “Fue una experiencia inolvidable para mí, ya que nunca había tenido la oportunidad de jugar en un estadio y lo hice pisando el césped del estadio Centenario de Cuernavaca, Morelos”.
COMIENZA SU FASE EN CATEGORÍAS LIBRES
Regresando de esa eliminatoria y con 14 años de edad, comenzó a jugar en la Liga Oaxaca en la categoría de primera fuerza al integrarse al equipo Pumas del contador Schultz, para luego incorporarse a los equipos de Galicia y Atlante.
Estando ya en el segundo año de la carrera, le invitan a jugar en la máxima categoría de la Liga Universitaria que se llamaba Primera Especial, llegando a las filas del equipo de SAOP, fue ahí donde comenzó a despegar en el futbol.
SU INTENTO EN EL FUTBOL PRFESIONAL
También aclara, al estar iniciando sus estudios de carrera como profesor de nivel primaria, decide ir a probarse a la tercera división de los Linces de la UABJO, pero puso en la báscula el futbol y del otro lado sus estudios, decidiendo finalmente por continuar sus estudios y dejó a un lado el sueño de ser jugador profesional, decisión que de la que dice no arrepentirse, ya que gracias a esa determinación tiene una vida estable.
SE DEDICA A LA ESCUELA
Ya egresado de profesor de nivel primaria lo envían a trabajar a la zona de Loxicha, iniciando su trabajo en 1981, recorriendo varias zonas de esa región, para luego ir acercándose a la ciudad.
Ya estando cerca de la ciudad le volvió a dar la oportunidad de retomar el futbol y se metió a entrenar de manera formal, para integrar el equipo Reforma delos hermanos Ordaz, Francisco y Gregorio.
Ello le condujo a participar en las dos etapas que tuvo la Liga, una cuando fue Liga Universitaria que tenía la máxima categoría el nombre de Especial A, donde participaba Lanesa, Sasosa, Tecnológico, Cañitas de Ocotlán, y la nueva etapa donde ya como Liga de futbol Benito Juárez, se le llamó Mayor A estaban equipos como Agrosa, Ieasa, Cinco Señores, entre otros.
SU ETAPA DE ENTRENADOR
Deja de jugar a la edad de los 27 años debido a que hizo una pausa tras sufrir una enfermedad, de regreso, lo llaman para entrenar a los equipos infantiles y juveniles del IMPSA, logrando con el equipo de la categoría 11-13 años un tricampeonato y en la categoría 15-17 lograron un subcampeonato.
Tras esos logros, el dueño del equipo compra una franquicia de Mayor B y en la primera temporada llegan a la final, la cual perdieron ante el Tornillo de Filiberto Martínez, sin embargo, los dos equipos lograron su ascenso al máximo circuito.
VUELVE A LA MAYOR A, PERO COMO ENTRENADOR
Los logros obtenidos le dieron una carta de presentación y en la Mayor A, por el trabajo ya conocido en el medio, le contratan para dirigir al equipo Rectificaciones Acevedo, donde duró por espacio de 20 años y donde lograron cuatro campeonatos en Mayor A, además de ser campeones en la Liga Regional de Futbol que comandaba Cesáreo Victorino(+).
“Esto como futbolista me dejó una gran satisfacción porque en el ámbito de jugador, como en el entrenador, logré cosas buenas”, añade.
SU PASO POR LA CATEGORÍA DE VETERANOS
En la categoría de veteranos inició jugando para el equipo Pumas, después integró las filas por espacio de 20 años del equipo Vocacional que dirigió en primera instancia el ingeniero David Palacios, y luego lo retomó Román Cuevas.
También jugó con Jalatlaco, los dos equipos de UABJO y sigue Armando Jiménez dando patadas en la categoría diamantes.
