Los entrenadores de basquetbol también debemos ser generadores de valores, asestó el coach Eduardo Opezzo, entrenador profesional del denominado “deporte ráfaga” con amplia trayectoria en varios países de América latina como Argentina, México y Venezuela, al tiempo de referirse también a que la pasión es un aspecto elemental que debe transmitirse a los jugadores desde categorías formativas.
El primero de ellos, acentuó, es el respeto, valor que debe ser mutuo entre jugadores y cuerpo técnico, así como con los directivos y padres de familia.
Así también, el compromiso, “tiene que crearse el hecho de comprometerse dando el ejemplo como con el horario, con llegar temprano o ser el primero en colaborar en algo”.
De igual manera, subrayó la importancia de la disciplina, lo cual no significa que deba existir tanta rigurosidad en el reglamento sino en la empatía con los jugadores. Y en ese tema, puntualizó el hecho de proponer y no de imponer.
Asimismo, se refirió a la comunicación entre todos los integrantes de un equipo y el sentido de pertenencia. Y en éste último aspecto es prioritario jugar con amor a la camiseta.
Por otro lado, Eduardo Opezzo mencionó que para cualquier entrenador dentro de su crecimiento es fundamental intercambiar experiencias con otros colegas y amplios conocedores de la especialidad, ya que ello, es algo que “siempre nos hace crecer en el nivel en el que estemos. Esto nos permite rectificar en muchos aspectos”, puntualizó.
El experimentado entrenador compartió en la charla organizada por Baloncesto Lógico, que después de 14 años de fungir como entrenador en jefe, volvió a su país para trabajar como asistente, lo que ha representado una actividad bastante nutritiva al lado de Martín Villagrán, quien incluso fue parte de uno de sus equipos.
Opezzo se refirió a la importancia del buen comportamiento del coach dentro y fuera de la cancha y de resolver situaciones en ambos polos. Y por ello precisamente, insistió en la relevancia de crear principios, valores y reglas.
De igual modo, enfatizó la pasión como uno de los valores prioritarios para los jugadores que practican el denominado “deporte ráfaga”.
“Desde el minibasquet y el baloncesto formativo, que son fundamentales, la principal enseñanza va más allá de lo que se puede hacer dentro de la cancha con el equipo, y lo que siempre intento yo primero es dejar plasmada la pasión, un aspecto elemental en niños, talentos, primera fuerza y profesionales.
“El entusiasmo y esfuerzo debe ser igual en todos los niveles”, acentuó.
