El Día del Amor y la Amistad en una celebración de origen pagano rebajada de tono por la Iglesia Católica, siempre tan pronta en velar por nuestra integridad moral.
En su remoto inicio romano consistía en una celebración de la fertilidad en la que varios jóvenes se vestían como lobos y propinaban latigazos en los glúteos de las mujeres jóvenes, como una manera de mejorar su fertilidad.
Hoy en día, en Oaxaca, las parejas se conforman con salir a pasear por las (no siempre) bellas calles de la Verde Antequera, comprar globos y flores, y compartir una comida romántica en alguno de los restaurantes de la capital.
La verdad es que es un día tan bueno como cualquier otro para demostrar nuestro cariño a las personas que nos importan y son parte de nuestra vida; por eso en lugar de regalar cosas materiales, regalemos tiempo que calidad, la memoria lo agradecerá.
