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Detrás de Río 2016

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

RÍO DE JANEIRO, Brasil.- A menos de un mes de los Juegos Olímpicos te explicamos la tecnología utilizada para el entrenamiento de los atletas y la experiencia de los espectadores.


Los deportistas no son los únicos entrenando para los Juegos Olímpicos que se celebrarán en agosto en Río de Janeiro, la 'Cidade Maravilhosa' también se prepara para recibirlos.


Albergar uno de los eventos deportivos importantes del mundo, no es fácil. Además de nuevos estadios y una Villa Olímpica con capacidad para 17 mil atletas: tras bambalinas, la tecnología es una aliada para calificar las pruebas con ayuda de sensores exactos; grabar cada aspecto de la competencia con cámaras robóticas o combatir el zika y la contaminación del agua con trajes especializados.


En esta colosal tarea, Río de Janeiro recibe ayuda de patrocinadores tecnológicos, que se encargan de implementar soluciones y brindan su experiencia en ámbitos tan variados como telecomunicaciones o iluminación.


"General Electric se involucra en los Juegos porque si tomas en cuenta todos los requerimientos necesarios para este evento, hace falta todo el conocimiento y tecnología de punta que se pueda tener.


"No es un reto simple, nuestra participación en estos Juegos, por ejemplo, ha sido un proyecto en el que hemos estado trabajando durante cinco años y medio", dijo Christopher Katsuleres, director de marketing Olímpico para GE, empresa que se encargará de la iluminación de los complejos y desarrollo de soluciones para los atletas.


Entrenamiento controlado


General Electric en conjunto con la Federación Brasileña de Canotaje desarrolló una solución de big data que usa sensores en las canoas para recolectar información sobre patrones del desempeño de los atletas y sus signos vitales. Estos datos después son analizados en una app y sirven para que los entrenadores ayuden a los deportistas a mejorar su técnica.


Pagos


Visa y Bradesco desarrollaron una pulsera de prepago cuyo saldo se recarga a través de una app para que los visitantes realicen pagos con sólo acercar el brazalete a la terminal. Esta solución operará en un millón de terminales, incluidas cuatro mil ubicadas dentro del Parque Olímpico.


Expedientes médicos


Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, los atletas contarán con un expediente clínico en la nube que se puede consultar a través de dispositivos móviles y que servirá para que los médicos lleven un registro de sus padecimientos, alergias, lesiones y cualquier otra condición. Esto pretende acelerar el diagnóstico y tratamiento, así como crear una base de datos que pueda ser aprovechas en próximas competencias.


Realidad virtual


Los Juegos Olímpicos estarán disponibles en Realidad Virtual. NBC y los Servicios Olímpicos de Broadcasting transmitirán 83 horas de contenido incluidas la ceremonia de apertura y cierre, así como competencias de basquetbol, gimnasia y clavados. Los videos estarán disponibles en la app de la NBC, aunque sólo serán compatibles con algunos smartphones de Samsung y será necesario el visor de la marca.


5 lecciones aprendidas con Duolingo


Antes de viajar a Río de Janeiro, acudimos a Duolingo para aprender portugués. ¿Funcionó?


Recientemente viajé a Río de Janeiro y decidí poner a prueba Duolingo, la app gratuita para aprender idiomas. Ésta fue mi experiencia:


1. Aprende lo básico: el portugués se parece mucho al español y cuando uno va de turista siempre se las arregla para hacerse entender aunque el otro hable chino o alemán. Sin embargo, siempre será recomendable llegar con noción de algunas palabras básicas como por favor, gracias, sí, no, aeropuerto, cuánto es y unos cuantos números.


En mi experiencia, los brasileños fueron muy amables y pacientes para explicar cosas y diría que muchos de ellos hasta sintieron curiosidad por el español. Lo que más me gustó de la app es que no te aburre con lecciones de verbos, sustantivos y gramática, sino desde el día uno te pone a practicar y equivocarte.


2. Lecciones simples: la interfaz de Duolingo simula un juego en el que aparecen ilustraciones de personas, tanto hombres como mujeres, seguidas por frases y tarjetas para que elijas la respuesta correcta. Para aprender a decir gracias, la app me mostró dos términos: obrigado y obrigada, acompañado por dibujos de hombres y mujeres, respectivamente.


Dado que la app no da mayores explicaciones, mi loca cabecita entendió que yo debía responder obrigado a los hombres y obrigada a las mujeres. ¡Oh sorpresa! la que me llevé cuando en un restaurante un mesero me preguntó de dónde era y por qué le respondía obrigado.


Resulta que, ¡plop!, yo como mujer, siempre debo decir obrigada, sin importar a quien se lo responda.


3. Habla como local: no importa el capítulo en el que estés o la lección que vayas a aprender, Duolingo siempre mostrará la pronunciación de las palabras que estás viendo en la pantalla, lo cual resulta muy útil para imitar el sonido.


Durante mis prácticas en México traté de imitar lo más posible la pronunciación, con todo y acentito carioca, pero al llegar a Brasil me dio muchísima pena ir cantando mi ridículo y escaso portuñol (discúlpame, Duolingo, soy la peor alumna).


Como era de esperarse, con pena, sin ganas y mal pronunciado era mucho más difícil entenderme, así que tuve que regresar a mi pseudo pronunciación y me fue mucho mejor.


4. Ármate de paciencia: entender el portugués depende de muchas cosas, entre ellas qué tan dispuesto esté la otra persona a hablar despacio y qué tan interesado esté en platicar contigo. En un par de ocasiones, botones y meseros cambiaron rápidamente al inglés al notar mis deficiencias con el portugués. Así no se puede, chatos.


5. ¿Entonces qué, Melissa? ¿Te sirvieron las clases de portugués o no? Sí, Duolingo es una aplicación genial para aprender las bases de un nuevo idioma, pues su concepto a modo de juego resulta súper simple. Obviamente no llegué hablando portugués después de tres semanas de usarlo, pero me ayudó a sentirme mucho más segura y dispuesta a iniciar una conversación que si hubiera llegado en blanco.


Un ejemplo: fui a una tienda de abarrotes en un área no turística y no sabía qué cachaça elegir. Ya sin pena, le dije a una de los encargados: "¿Desh-cul-pe cuál es meli-or? Mientras sostenía dos botellas de cachaça, una en cada mano. El encargado me dijo cuál era su marca favorita, que no resultó ser ninguna de las que yo llevaba y me ayudó a elegir una bolsa de café.

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