HEROICA CIUDAD DE TLAXIACO, Oaxaca.- Un presunto ladrón fue rescatado por elementos de la policía estatal y municipal de Tlaxiaco, de las manos de una turba que lo pretendía quemarlo vivo.
Los hechos ocurrieron cuando un presunto delincuente le arrebató de las manos un teléfono celular a un menor de aproximadamente diez años de edad, que se encontraba en el establecimiento de ropa ayudando en la venta del día a su mamá.
El menor gritó y persiguió a pie al presunto delincuente, en la desesperación de recuperar el celular.
Al escuchar la madre los gritos del niño, se hizo acompañar de otra persona para incorporarse a la persecución. El sujeto se escondió en el domicilio de la calle Morelos contra esquina de la calle Rafael Reyes Spindola.
Las personas que transitaban por ese lugar se sumaron a la captura. Lo sacaron debajo de una cama.
La policía entró al rescate.
Al hacerse presente la policía para detener al presunto ladro, los vecinos impidieron que se lo llevaran. La turba lo despojó de sus ropas para pasearlo por el centro de la ciudad donde recibió golpes e insultos de toda índole.
El sujeto dijo llamarse Luis, de 29 años de edad, originario de Cosomaloapan, Veracruz, ayudante de herrero, quien dijo tener un mes de radicar en Tlaxiaco.
Tres horas después, la madre del menor, exigió que le entregara el celular. Las personas lo llevaron a su domicilio de donde lo sacaron, pero el presunto ratero dijo que en su cuarto no había nada pues venía en la ropa que le quitaron.
Un familiar del presunto delincuente se presentó con cinco mil pesos que pedía la dueña del celular para reparar el daño.
Sin embargo, más tarde se presentó al lugar el ministerio público Rey Velasco Velasco, pues la policía volvió a aparecer pidiendo que fuera entregado el presunto ladrón; sin embargo, los vecinos y las personas enardecidas exigieron a los encargados de la justicia que se presentara el ministerio público para ser entregado y que se repare el daño moral al menor.
La policía entró al rescate.
Los pobladores, pedían que se levantara un acta que les diera garantías que no saldría libre el presunto ladrón y al no encontrar una respuesta que satisfaga a la población, lo trasladaron a la explanada Benito Juárez donde lo subieron a un estrado para exhibirlo públicamente.
Después, le rociaron tiner, pues trataban de quemarlo vivo.
Luego de una discusión entre los pobladores y las fuerzas del orden no pasó a mayores y en un operativo conjunto entre policía, estatal, municipal y la agencia estatal de investigaciones, lograron rescatarlo.
Los pobladores lanzaron piedras, por lo que los uniformados respondieron con gases lacrimógeno.
Minutos después, llegó la calma.
