Oaxaca de Juárez. El sonido de cencerros o campanas marca el inicio de los preparativos del carnaval en el municipio de San Martín Tilcajete, donde por tradición hombres, mujeres, niños y jóvenes se pintan o disfrazan para representar al diablo.
Cuatro domingos previos a la Semana Santa la población se prepara para transmitir a las nuevas generaciones esta ancestral tradición, desde que sale el sol buscan los materiales con los que darán vida a su personaje.
Mañan, 13 de febrero, decenas de pobladores habrán de salir a las calles con el cuerpo pintado de negro, rojo o plateado, y le darán vida a las calles.
“Nosotros representamos a los que persiguen a Jesús antes de la Semana Santa, es por los judíos que andaban como diablos tras nuestro señor Jesucristo”, declaró Juventino Melchor artesano de la comunidad.
Desde que tenía ocho años de edad cuenta que ha participado en el carnaval, ahora tiene 57 años, y se dedica a tallar la madera.
Para participar basta con pintarse el cuerpo, vestir un short, llevar una máscara y gritar aunque algunos arrastran cadenas, cargan troncos o mecates pero sólo para ahuyentar a los animales.
Además de correr por las calles la costumbre es simular una boda, en el centro de la población un hombre y una mujer que portan vestimenta del sexo opuesto contraen matrimonio.
Ambos personajes son seleccionados por un comité que la autoridad municipal designa días previos a la celebración.
Por la tarde acuden a la casa del mayordomo que organiza un banquete para todo el pueblo, pero en especial para los participantes.
Con el paso del tiempo las nuevas generaciones han modificado los vestuarios y el color de la pintura, los niños y jóvenes los utilizan a corde a la imagen que tienen del Diablo.
Tradicionalmente para representar al demonio se utilizaba ropa vieja roja, una máscara con cuernos y una cola, “ahora la mayor parte usa pura pintura no ocupa el traje” relató el artesano.
Sin embargo también es común pintarse el cuerpo con “tizne” que deja el humo de la leña en ollas y comales, mismo que se mezcla con aceite de cocina y se transforma en pintura.
Evelio Gómez Ojeda, de oficio albañil, a sus 36 años no recuerda la fecha en que inicio el carnaval, su padre y su abuelo formaron parte de este festival y ahora él también le da vida.
Junto a su hijo en el 2017 recorrió las calles de la comunidad y le transmitió el gusto por la tradición.
En esta ocasión una responsabilidad en el Ayuntamiento se lo impedirá pero a cambio brindará seguridad a los asistentes y a su pequeño hijo que sí participará junto con otros miembros de su familia.
