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VIDEO| Atayde en Oaxaca: el trapecio de la vida

Foto(s): Cortesía
Redacción

CIRCO ATAYDE HERMANOS.- Aquí está guardado el eco de gritos, de la emoción y de carcajadas de niños y adultos; atravesar el cerco es entrar a un mundo mágico, donde la primera condición es olvidar las penas y, junto a la familia, disfrutar del espectáculo que tras de sí guarda historias de vida; relatos hermosos dentro de un mundo que parece ajeno al resto.


Cualquier adulto que llegue al Circo Atayde Hermanos seguramente evocará aquel tiempo en la que, junto a sus padres, compartió momentos de alegría, suspenso y nerviosismo.


¿Quién no recuerda el estribillo que llamó en alguna época a envolverse en este espectáculo?: “Vamos, vamos, vamos, al Circo Atayde Hermanos”, rezaba el jingle que invitaba a ver el show de trapecistas, payasos, contorsionistas y, hasta no hace mucho, de los animales que fueron admirados en las presentaciones.


Luego del golpe y la crisis que vivió el mundo circense en el país el Circo Atayde Hermanos vuelve a Oaxaca y sus representantes afirman que es aquí donde se vive la verdadera magia.


Más de una centuria de historia 


A 130 años de existencia, Atayde Hermanos sigue la tradición de divertir  y entretener a las familias mexicanas. Fundado en 1888, es uno de los espectáculos más importantes de centro y sudamérica; ha afrontado momentos de gloria y también de mucho dolor.



El circo Atayde Hermanos presenta actos de acrobacia atractivos para chicos y grandes. FOTO: javier Jarquín


Confiscación de animales, golpe


En 2015, ésta y todas las empresas que utilizaban animales para su espectáculo sufrieron un revés ante la aprobación de la Ley General de Vida Silvestre; a partir de ello, quienes hasta hoy subsisten tuvieron que planear un show atractivo que cautivara a los espectadores durante dos horas.


“Muchos circos cerraron, aquí por un tiempo enfrentamos la caída económica que provoca la baja asistencia, sin embargo, la creatividad despertó en esta familia, nuestro amor por el circo logró que hoy podamos presentar un espectáculo distinto y muy aplaudido por la gente”, dijo Alberto Alvarado, representante de la empresa.


Caro y complicado impulsar el espectáculo en México


Montar una pista como el Atayde Hermanos no es cosa fácil en México y no precisamente por el enorme tonelaje de carga que implica. El alto costo en la renta de terrenos y la multiplicidad de trámites y pagos que deben realizarse es la verdadera dificultad.


“Es de lamentarse que en nuestro país, el gobierno se ocupe en pagar a una empresa extranjera como es el Circo Du Soleil para que monte un show mexicano y no en apoyar a las empresas circenses mexicanas ”, expresó Alvarado.


Y es que una temporada de este show - que es de 18 a 20 días en promedio-, en cualquier estado del país requiere una inversión de entre 200 y 300 mil pesos por parte de la empresa.


El pago de cuotas


“La gente piensa que llegamos, nos instalamos y ya, pero la verdad es que implica un desgaste económico muy fuerte para solventar las rentas, trámites y todavía dar su cuota a los representantes de organizaciones de todo tipo que se acercan”, manifestó Alberto.


Sin embargo, agregó que mientras exista un niño a quien le guste, habrá un artista de circo recorriendo el país.



El péndulo uno de los mayores atractivos del circo. FOTO: Javier Jarquín

No es risa fingida, aquí se vive feliz


Alberto Alvarado nació en el circo, sus abuelos fueron trapecistas, un oficio que trascendió en su familia que ha nacido y crecido dentro de las carpas.


“Dime tú ¿será que sufrimos?, viajamos siempre, conocemos todas las culturas, los estados del país e incluso otros países; un día estamos en la playa, otro en grandes ciudades, aquí trabajamos, aquí mismo vivimos y por esto paseamos, la vida en el circo nunca ha sido triste”, comenta.


Los artistas que llenan la escena circense, tramoyistas, choferes y todo el personal que labora en el Circo Atayde, se dicen afortunados de ser sus integrantes


Como cualquier humano también tienen problemas, pero aplican perfectamente aquella cita que enmarca la vida en el espectáculo: “el show debe continuar”.


Aquí las familias se forman en un 90% de circenses y sus hijos llevan en la sangre el talento y gusto por esta actividad. Con ellos viajan profesores que la Secretaría de Educación Pública para la formación escolar de los pequeños.


Son familias muégano, están juntos en todo y  pocos lo dejan para radicar donde consideren prudente, aunque muchos deciden morir en él.


“Yo nací, crecí, formé mi familia en el circo, aquí me voy a morir, porque en este lugar he visto sonreír a las familias y no hay nada mejor que ver feliz a la gente, aquí el mundo se transforma en magia...el circo no morirá”, aseveró.


 


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