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Velas artesanales: colorida tradición

Foto(s): Cortesía
Redacción

Las familias zapotecas de Teotitlán del Valle, ubicado a 30 minutos de la capital oaxaqueña, se preparan para recibir la visita de sus difuntos, a través de coloridas velas que se elaboran de manera artesanal en la Casa Viviana.
Teotitlán del Valle es un pueblo lleno de tradiciones, artesanías y ceremonias que aún conservan sus creencias ancestrales, pese a la cercanía con la capital oaxaqueña. El significado de las velas en estas fechas para los hogareños, representa la luz. “Tiene que ver con la luz, en donde empiezan con una nueva vida en el otro mundo que desconocemos; por ello, es tan importante la presencia de las velas en estos días”, refirió uno de los trabajadores de la Casa Viviana.
Casa Viviana
El olor a cera se extiende al abrir la puerta de la Casa Viviana; la historia familiar está cubierta de pequeñas y grandes velas. Al fondo de la entrada de la casa, en una mesa, un joven enrolla algunas con papel. En la sala, se exhiben otras, coloridas y adornadas con alcatraces o flores de cempasúchil.  
De acuerdo con la familia, la fecha del Día de Muertos es la temporada de mayor demanda: “Son días de mucha labor, porque se acerca la llegada de las almas de los santos difuntos, que es una de las fechas más importantes para nuestro pueblo”, explicó el señor José Hernández Alavez.




Viviana Alavez camina por toda la casa, supervisa cada una de las áreas de elaboración de las velas. Tiene cerca de 74 años de edad y aún se mantiene fuerte; detalla que no hay días de descanso; “se trabaja durante todos los días de la semana; mis actividades comienzan a las 5 de la mañana y concluyen cerca de las 11 de la noche”, aseguró.
Cerería, oficio de generaciones
Viviana Alavez Hipólito es la tercera generación de su familia, que conserva el oficio de cerería junto a sus hijos. “Empezó mi bisabuelo, luego mi abuela; sus conocimientos se los pasó a mi mamá; ahora, yo trabajo en la cerería y los niños también están aprendiendo”, comentó José Hernández Alavez.
Viviana es quien lleva la batuta en el negocio familiar; sus padres la dejaron con su abuela cuando tenía 3 años de edad. A sus 8 años, aprendió a elaborar sus primeras velas con su abuela María. Para suplir la ausencia escolar, doña María le enseñó el oficio familiar; la artesana recuerda su consejo: “No tengo dinero para que vayas a la escuela, pero te voy a enseñar un trabajo para que no te falte comida”.




Actualmente, seis integrantes de la familia Hernández Alavez, se dedican a la elaboración de las velas. En el oficio, desde los más pequeños ayudan con detalles. “Cada quien tiene su área de trabajo: la señora Viviana, junto con su hija, nuera y nieta, se dedican a la parte decorativa; José y su hermano, al terminado de la vela”.
“Aprendimos jugando, no lo veíamos como trabajo, sino como un pasatiempo; poco a poco fuimos aprendiendo; ahora es un trabajo que requiere tiempo, espacio y mucha dedicación para que las velas salgan bien”, platicó uno de los integrantes de la familia.  




Velas en la tradición zapoteca


La producción de velas, va más allá de las ventas; es parte de la cultura del pueblo zapoteco. “La luz de las velas es parte de nuestra constelación, le da sentido a nuestra cultura a través de ellas, es parte de nuestro ser”, sostuvo José Hernández Alavez. 


Con el tiempo, las velas tradicionales fueron sufriendo cambios en su presentación. Anteriormente, eran simples, sin decoración y solo se usaban en las bodas, fiestas patronales y rituales zapotecos; sin embargo, con el tiempo se fueron creando con mayor decoración. “A partir del año 2005, le fuimos agregando otros detalles”, explica la señora Viviana.
Norma familiar para conservar la cultura
La familia de la Casa Viviana tiene como regla, vender velas sólo en casa, para asegurar la calidad y empeño en cada una de los productos. “No pretendemos vender en volumen, ya que resguardamos la cultura a través de las velas; alguien que quiera adquirirlas, tiene que venir a nuestro domicilio”, destacó José Hernández.
Los integrantes de la familia recalcaron, que cada una de las velas están hechas con calidad y no cantidad; “al rato hacemos muchas velas y hacemos mal el trabajo, entonces somos de la idea de no mucho para resguardar la calidad en cada una de las velas”, concluyeron.

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