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Totopo y Galvarina vuelven a llenar de magia con sus cuentos a Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Los espectáculos a niños enfermos realizados en el Hospital de Especialidades del estado, la participación en ferias del libro e instituciones académicas y otros espacos culturales, son parte de la trayectoria de más de tres décadas del dúo conformado por Ricardo Antonio Ramírez Jiménez y Aida Angélica López Laso de la Vega, actores oriundos de la Ciudad de México, que regresarán a escena este próximo 11 y 18 de junio, en el foro escénico La Locomotora.


La trayectoria de Totopo y Galvarina comenzó en 1986 y desde entonces su labor ha sido la de conservar los conocimientos, transmitir los valores y provocar en el espectador la evocación, la fantasía y el placer por reír mientras aprenden.



 


Volver a ser niño


"La cuestión de la transmisión oral en vivo, de historias y cuentos para niños, es potente en la formación de jóvenes y adultos; esto nos hace continuar con el proyecto para promover la lectura, la relación familiar, el cuidado del planeta, el respeto a uno mismo y la voluntad de hacer lo que uno desea en la vida", comenta Ricardo (Totopo) sobre los objetivos del espectáculo.


"Yo tengo que convertirme en un niño, bajar a su nivel y disfrutar como él, junto a una niña que es Galvarina, para que tengan la manera lógica, de actuar, de responder y de jugar entre estos personajes para crear una historia", afirma.


Para los actores, el espectáculo de sus personajes fomenta los valores sociales y morales de pequeños y adultos.


"Podemos utilizar el cuento como una estrategia didáctica", aseguró Aída López sobre las posibilidades de ejemplificar temas, materias y tópicos de cualquier disciplina, con las habilidades actorales.


Este domingo 11 de junio comenzarán las funciones para revivir la alegría que provoca este dúo que se volvió icónico para el teatro infantil de Oaxaca, mientras que la próxima fecha (18 de junio) contemplará un espectáculo que trate sobre la fecha tradicional para celebrar a papá.


El inicio


Entre los recuerdos de cómo comenzaron los personajes más icónicos del teatro infantil en el estado, está la memoria del día en que este dúo decidió conformar una puesta en escena, la escenografía, la utilería y a los personajes, tan sólo con el histrionismo y el lenguaje corporal de los dos actores.


"Hace 31 años se conocieron en el Cedart Miguel Cabrera un maestro y una niña, ellos somos Ricardo y yo; todo inició con una muestra de teatro para alumnos de nuevo ingreso; la obra fue la Caperucita Roja. De entre las madres, una nos pidió realizar una función en el jardín de niños de sus hijos y ahí comenzó la historia", comentó Galvarina (Aída) sobre las primeras funciones realizadas en el año de 1986, hace 31 años, "cuando aún ni sabíamos ni cuánto cobrar".


Para Totopo y Galvarina, un gran presupuesto para una obra teatral puede reducirse en la capacidad de materializar un pincel con las manos, conducir un automóvil imaginario con ruidos del motor causados por la boca y sosteniendo un volante imaginario, o habitando un hogar y recostarse sobre una cama de aire o un simulado suelo suave como un colchón; la capacidad de que el espectador y el actor imaginen estos elementos y acciones, permite percibir un diálogo claro y entendible que provoca risas y emite conocimientos.

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