SAN MIGUEL AMATLÁN, Ixtlán, Oaxaca.- Mover la economía local y aprovechar la presencia del visitante que llega atraído por su oferta turística, son objetivos que persiguen los participantes de los talleres que se imparten en esta comunidad serrana.
Básicamente, los cursos que imparte el artista Pablo Pérez Acevedo, van enfocados a crear una plataforma para que los habitantes de esta entidad propongan, desde el arte, su propia cosmovisión.
“Creo que es importante mover la economía de un pueblo iniciando con los trabajos; debemos terminar con eso de estirar la mano, comenzar a trabajar con lo que tenemos, con lo que la misma naturaleza nos da”.
Fundas para botellas de mezcal, monederos y diversas piezas de piel son las que elaboraron los ciudadanos amatecos. FOTO: Carina Pérez García
Y es que en el taller de joyería con semillas y materiales de la región, se utilizaron desde trozos de madera, huesos de durazno y chabacano, jojoba, zompantle, yagalán y carricillo, para formar todo tipo de piezas, desde pulseras, collares, aretes y llaveros.
Además de este taller, Pablo Pérez impartió el de talabartería, en el que transmitió sus conocimientos en este oficio: lavar la piel, compactarla, amasarla elaborar monederos, billeteras, fundas para botellas, bolsas y llaveros.
“Lo que busco es proponer oficios, porque son oficios que no existían en la comunidad. El único que sí es el de la curtiduría, pero ya se perdió. Entonces se trata de crear algo para ser autosustentables, porque de aquí podemos hacer muchas cosas, lo que hicieron fue hermoso y vasto. Trabajamos durante cuatro sábados, cuatro domingos y una semana entera; los resultados fueron increíbles”.
En los grupos de joyería y talabartería, Pablo Pérez trabajó con 15 personas, entre adultos jóvenes y mayores. Ambos cursos representan la etapa uno del proyecto, al que pretende, con el apoyo de la autoridad municipal, añadir más talleres, además de los permanentes: de pintura y dibujo.
Testimonios
“Aprendí muchas cosas, a hacer bolsas, pulseras, monederos y un poco de todo. Fue satisfactorio porque al estar haciendo esto se relaja uno mucho. Me gustó. Trabajamos de 9 a 15, pero a veces hasta tarde, a medianoche porque nos clavábamos”: Donají Jarquín García, 47 años, amateca.
El grupo de participantes en los talleres de joyería y talabartería, impartidos en días pasados en Amatlán. FOTO: Carina Pérez García
“Aprendí talabartería y joyería. Fue una experiencia bonita porque ya sé hacer collares con estas semillas y aprovecharlas, cosa que yo no sabía que se podía hacer con ellas. Con esto se desestresa una, viene una a echar relajo y a platicar con las otras, nos ha servido mucho”: Nancy Ruiz Lázaro, 35 años, amateca.
Tras esta experiencia, hombres y mujeres ya piensan agruparse y crear un colectivo para poder mover sus piezas. Esa es la intención por ahora, además de seguir aprendiendo con las siguientes etapas de estos talleres, que además son gratuitos.
