Francisca Pérez Bautista se había convertido en la Diosa Centéotl. Ese día logró algo histórico para su comunidad, Santa María Zacatepec, al poner en alto sus raíces en la celebración de la Guelaguetza 2018, en un auditorio repleto de visitantes locales, nacionales e internacionales.
“Cuando se hablaba de Zacatepec normalmente no era sobre cosas buenas y se decía que no tenía nada de interesante; por eso tenía que haber alguien que dijera: 'mira, tiene mucha cultura, mucha tradición, muchas costumbres', y llegó la oportunidad de participar”, dijo la mujer que se crió con costumbres y tradiciones muy arraigadas.
La oportunidad
Fue en el año 2017 cuando la convocatoria para participar en el certamen de Diosa Centéotl le llamó por primera vez la atención, ya que los requisitos habían sido modificados, por lo que se abrían las puertas para poder concursar.
“Eso para mí fue una gran noticia; el estado civil y el rango de edades de las participantes se habían cambiado. Pero no fue hasta el año 2018 que tomé la decisión de registrarme en la Regiduría de Educación de mi municipio”.
Francisca cuenta que se sorprendió al percatarse de haber sido la única mujer de toda su comunidad que se registró, así que durante el certamen interno, se encontraba sólo ella y los jueces calificadores. A pesar del entusiasmo que la inundaba el saber que iría a la ciudad a participar, los comentarios malintencionados no faltaron.
“Aún recuerdo cuando una persona todavía se me acercó y me dijo: ‘mira, no sabía que personas viejas ya podían ir a participar ahora para la Diosa Centéotl’, confieso honestamente que esas palabras me hicieron sentir muy mal pero, no hice caso, porque yo estaba entusiasmada de poder ir a representar a mi municipio”.
Inicia el viaje
Había llegado el momento de emprender el viaje de siete horas de camino para llegar a la capital oaxaqueña, la cual conocía muy poco, para arribar a su hotel y prepararse para el certamen.
“Llegué a la capital a las 3:00 a. m. Me instalé, saqué mis cosas y planché la ropa que iba a usar durante el certamen; llevé dos tipos de trajes, el traje de gala y el traje formal, típico de aquí de la comunidad”.
Los nervios en Francisca habían iniciado desde el momento en que subió al autobús, junto con las demás participantes para llevarlas a la bienvenida y explicarles el proceso de la primera etapa, en donde tenían que hablar sobre las costumbres, tradiciones, gastronomía, atractivos turísticos y artesanías de su comunidad.
Etapas del certamen
Al llegar al jardín El Pañuelito, espacio en donde se realizarían las primeras etapas, se percató de la gran cantidad de reporteros y fotógrafos que había alrededor; pasaban las concursantes y Francisca se sorprendía de la seguridad que portaban, hasta que llegó su turno.
"Cuando mencionaron mi nombre y me preguntaron,'¿qué tema va a exponer?', caminé hacia el micrófono y mis nervios se dispararon. Me enfoqué en dar a conocer todo lo bello que hay detrás de las artesanías de Zacatepec; el tema me es familiar porque soy artesana y conozco la historia de las imágenes y gráficos que bordamos en cada lienzo. Así que abordé el tema con el corazón".
Se cumple un sueño
Por fin había llegado la hora del veredicto final, su anuncio tendría lugar en el teatro Macedonio Alcalá. Empezaban suposiciones entre las concursantes, pues todas se preguntaban, ¿quién sería la próxima ganadora? Francisca no se imaginaba lo que pasaría después.
“Yo no escuchaba mi nombre, de verdad que estaba confundida, no sabía por qué, dije: 'Dios mío, no puede ser que yo no haya dado lo mejor de mí, ni siquiera para un último lugar'. Pero sucedió, cuando mencionaron mi nombre, el nombre de la ganadora 'Francisca Pérez Bautista, mi reacción fue pararme de un tirón de mi asiento y gritar de la emoción, me invadió una felicidad que no puedo terminar de explicar”.
Había logrado su sueño: la mujer representaría al pueblo de Santa María Zacatepec por primera vez y significaba para su gente un hecho histórico.
Fue en el cierre de la Guelaguetza cuando Francisca daría las palabras de despedida frente a miles de personas y entre lágrimas enalteció a su familia, quienes fueron su estandarte durante todo el trayecto:
“Yo soy la nieta de un Tacuate conocido en Santa María Zacatepec por ser gente pueblo, la nieta de una María y me enorgullece estar aquí, muchas gracias a mi gente por las raíces que me dejaron, hoy este día este es el fruto que pueden ver”.


