El papel de Oaxaca en la Revolución Mexicana fue una conferencia a cargo del cronista de la ciudad, Jorge Bueno Sánchez (1951, Oaxaca), que presentó Septendecim México, colectivo nacional integrado por jóvenes interesados en analizar, reflexionar y proponer soluciones sobre los grandes problemas nacionales que estamos viviendo actualmente.
En la Capilla del Rosario del Centro Cultural San Pablo, Rey Eleazar Ramírez Martínez, presidente de Septendecim México, expresó que este colectivo tiene el objetivo de hacer partícipes a las voces más jóvenes en las mesas serias de análisis que se realizan a nivel nacional, así como la participación juvenil tiene que empezar a verse de una manera responsable, que se voltee a ver a los jóvenes como personas pensantes y estudiosas, en un aspecto serio y académico.
Los asistentes, en su mayoría, fueron estudiantes de secundaria, lo cual dejó claro el interés de las nuevas generaciones en la historia del país. “Gracias por abrir las puertas a la juventud de las páginas maravillosas de la historia. Los jóvenes tenemos que dar el ejemplo”, reiteró Rey Eleazar Ramírez Martínez.
Cinco periodos de gobierno
Jorge Bueno Sánchez recordó que para entender qué fue lo que provocó la Revolución Mexicana, hay que regresar en el tiempo a 1900, cuando se vivieron los cinco periodos de gobierno, en cinco reelecciones de un personaje oaxaqueño, don Porfirio Díaz.
“En ese entonces, el promedio de edad entre los oaxaqueños y mexicanos era de 50 años, la mortandad era muy alta, los niños se morían de pocos años de edad, los adultos no llegaban a los 50 años de edad. De 13.5 millones de habitantes que tenía en ese momento México, al actual que es de 135 millones que tenemos, todo era muy diferente”.
En 1900, el porfiriato tenía ya 24 años de vida, aunque hay que recordar el periodo en el que Manuel González ocupó la presidencia durante cuatro años, cuando por tercera ocasión regresó Porfirio Díaz a gobernar Oaxaca. “Fue el único oaxaqueño que ha sido presidente y después gobernador del estado”.
Luego de gobernar su estado, Porfirio Díaz regresó a ocupar la presidencia para no dejarla durante los siete periodos siguientes, más un octavo, el último de su reelección. El cronista de la ciudad recordó que efectivamente, Porfirio Díaz Mori era un gobernante pleno, con el poder completo en 1900 y calificó esto como una manifestación de casi una monarquía, aún cuando México era una República, con sus tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Recorrió otro momento, en 1904, cuando se inició el magonismo, pensamiento y acción precursora de la Revolución Mexicana (1910), en su tiempo representada por el Partido Liberal Mexicano (PLM) influido fuertemente por las ideas anarquistas de los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, junto con otros colaboradores del periódico Regeneración como Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa y Práxedis G. Guerrero. Los magonistas, como fuerza revolucionaria, aspiraron a abolir el poder, no a ejercerlo; su objetivo era la autoemancipación y el autogobierno.
Ateneo de la Juventud
Jorge Bueno Sánchez abundó que en el año de 1907 se inició la Sociedad de Conferencias que dos años después se convertiría en el Ateneo de la Juventud, un crisol de pensamientos que reunió a personajes extraordinarios del primer tercio del siglo 20, quienes serían fundamentales en el pensamiento y filosofía del liberalismo.
“Poetas, escritores y dramaturgos, entre ellos, otro oaxaqueño, José Vasconcelos Calderón, quien formó parte de ese conglomerado de jóvenes. No dejó de mencionar a Luis Cabrera, destacado en la jurisprudencia, así como a los hermanos Caso, figuras importantes en la arqueología y antropología.
Con este tipo de conferencias, el colectivo nacional Septendecim México, seguirá proponiendo acercar el conocimiento a las nuevas generaciones, para abrir el debate, la reflexión y la crítica.
