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Leyendas de apariciones en el tradicional barrio de Jalatlaco, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

San Matías Jalatlaco, es el nombre real del Barrio de Jalatlaco, así lo aseguran las personas nativas de esa demarcación, quienes además, narraron historias de apariciones y encuentros con el más allá.


Don Lauriano López Gutiérrez, marcado por el tiempo a sus 82 años, caminó desde su vivienda ubicada en la calle de Aldama 308, hacia el pequeño puesto donde su esposa vende piedrazos, agua de chilacayota, entre otros antojos.


Ahí, se colocó parado en una esquina a observar a las personas y automovilistas que pasan por las calles, mira consternado como las diferentes viviendas cambiaron en poco tiempo, pues se convirtieron en negocios como hoteles, cafeterías, misceláneas, comedores, entre otros.



Al ser cuestionado sobre las historias de su infancia, tiene muy presente el recuerdo de la calle donde vive y la describe como “muy pesada” -al referirse a las almas en pena que él y sus amigos de la infancia veían-, las cuales se convirtieron en leyendas urbanas.


“Aquí por las noches como a las dos de la mañana pasaba La Llorona, los perros la anunciaban por que ladraban mucho; así mismo, se escuchaba la carretilla de la muerte o el botudo”, narró.






 



Ademas, Don Lauriano, aseguró visibilizaba a quien nombraron “El pelón sin cabeza”, al mismo tiempo que describe qué donde se ubica el Jardín de Niños “Antonio Labastida”, anteriormente era un camino en donde se encontraba una fuente y ahí se aparecía el famoso pelón.


“Por ahí atravesábamos cuando veníamos de regreso de la escuela nocturna; éramos chamacos, ahí lo veíamos de los hombros hacia abajo, sentado a la orilla de una fuente, si lo llegué a ver aún cuando era joven”,  contó.




Además, aseguró que anteriormente, existía una piedra enorme en la esquina de su casa, en donde se sentaba a peinarse la La Llorona, “nosotros la veíamos por un orificio que daba al exterior de nuestra casa, claro que nos asustaba y a las personas también, hasta blancas se ponían”, dijo.


GRANDES CAMBIOS 


Al preguntarle sobre como era anteriormente el tan conocido Barrio de Jalatlaco, expresó que sólo había tierra con cercas, ganado; en sus tiempos cada mayordomía se realizaban carreras de caballos, costumbre que fue suspendida cuando se pavimentó la calle con el empedrado.


Citó que la festividad del santo patrón Apóstol San Matías, a quien le tienen mucha fe, por ser un santo que encontraron después de que se derrumbara un templo al interior de un panteón.


Cada año, el 24 de febrero se celebraba con manteles largos a la imagen, hoy, dijo, solo sale el padre con la imagen a dar una “paseadita”.



“Teníamos tres festividades más importantes, la celebración del Apóstol San Matías, el Señor de Tepeaca y el de la Virgen del Rosario, en donde los mayordomos acostumbraban a recorrer las viviendas para solicitar la ayuda voluntaria del pueblo.


“Las costumbres de antes ya desaparecieron, al igual que la gente, pues muchos ya se están cambiando de religión; los nativos de San Matías Jalatlaco ya somos poquitos, la mayoría ya se murió y sus hijos vendieron sus propiedades, acá ya hay mas gente de fuera”. 


Aseguró que este barrio era familiar y cuando se urbanizó esta zona, los nativos decidieron vender sus propiedades y se fueron a vivir a otro lado, “aquí ahorita donde quiera hay hoteles, comercios carros, todo cambió”.
Al cuestionarlo sobre si alguna vez había contemplado la idea de vender su propiedad, el hombre con sombrero de palma dijo: “Nosotros seguiremos conservando lo que dejó mi abuelo”, enfatizó enorgullecido Don Lauriano.



 

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