Santo Tomás Jalieza.- Tejer, para ellas, es concederse un momento para sí mismas, ya sea en franco silencio o en charlas que parecieran no tener fin, cinco mujeres comparten su sabiduría al ritmo que cada uno de sus cuerpos le pone a su tejido. Cada una ha colgado su yugo de una misma esquina y ahí se han extendido, en un círculo perfecto a elaborar piezas irrepetibles, son: Enriqueta Mendoza Mendoza, Francisca Mendoza Valentín, Elia Mendoza Mendoza y Genoveva Cleotilde Chávez.
Se elaboran rebozos, vestidos, huipiles, blusas, gabanes, chales, bolsas, servilletas etc. Elaborados con hilo de algodón, lana y estambre su actividad textil es variada. FOTO: Carina Pérez García
A 25 kilómetros de la capital del estado, en el corazón de la tierra zapoteca que significa 'abajo de la iglesia' ellas crean desde caminos de mesa, pulseras, manteles, monederos, lapiceras, mochilas, hasta manteles, cosmetiqueras, fundas para computadoras portátiles y hasta piezas que luego unirán para cortinas. La innovación las acompaña, básicamente pueden hacer cualquier pieza, han experimentado al unir con otros materiales como la piel, en cinturones y peculiares bolsas.
El tiempo que conceden a este oficio es casi sagrado, si bien puede servir como su momento consigo mismas o para socializar con las demás y compartir sendas charlas -"Nos divertimos mucho, a veces nos pasamos horas platicando mientras tejemos, es algo que ya lo traemos en la sangre"- comparte doña Enriqueta Mendoza, quien aprendió a tejer a los seis años.
Su madre, doña Francisca Mendoza Valentín, a sus 65 años mantiene la vista intacta, llena de creatividad, experiencia y buen humor. -"Cada quien tiene su estilo, una solo sabe cómo hace las cosas y si quiere conservar las técnicas que aprendieron o si están quizá inventando alguna nueva"- reflexiona en voz alta.
Doña Francisca Mendoza Valentín, de 65 años, disfruta cada momento que dedica al tejido. FOTO: Carina Pérez García
Cada una con su telar de cintura crea una danza a su estilo, el sonido de los hilos al ser apretados, el desliz del machete de madera, los peines y su respiración hacen de este oficio -el cual domina el 80 por ciento de los habitantes de Jalieza-, una expresión exquisita.
Las combinaciones ellas las deciden en el momento de armar su telar, como también deciden qué animal plasmar y qué trama incorporar. El primer paso es preparar su urdimbre, para ello utilizan un pequeño farolito elaborado con madera, ellas le llaman 'muchito', porque antes de armarlo de esta manera, hace varias décadas, sus hijos hacían la labor de este, que era: con los brazos abiertos sostener los hilos tensos para luego colocarlos en el telar.
Una de las innovaciones que han hecho, esta mochila es de las más demandadas en la actualidad. FOTO: Carina Pérez García
Los implementos que utilizan para tejer son elaborados en el mismo Jalieza. Originalmente, en esta comunidad, una familia era la dedicada a teñir los hilos de diferentes colores, con tintes naturales y que a medida que fue pasando el tiempo se comenzaron a teñir con otro tipo de pigmentos, la familia de don Juan Santos fue la que se dedicó este oficio durante varios años.
Su esposa, Enriqueta Mendoza comparte que ella aprendió a tejer con su mamá, a los seis años, ahora tiene 40 años de experiencia y sus primeras creaciones se plasmaron en cinturones y las fajas tradicionales que se utilizan como soyate en diversos trajes típicos de los valles centrales. Toda su familia está involucrada con la artesanía.
Doña Enriqueta Mendoza Mendoza explica cómo funciona 'el muchito'. FOTO: Carina Pérez García
Aunque dedican a veces más de 12 horas al día, lo que intercalan con tareas domésticas, este grupo de tejedoras considera que los precios no son los que deberían ser, ya que el tiempo y trabajo que invierten en cada pieza no corresponde en pesos, a lo que lo venden. -"Falta que lo valoren más, a veces por necesidad mucha gente lo malbarata y es ahí donde perdemos" apuntó.
Entre risas, anécdotas y momentos de silencio la danza de las tejedoras continúa, mientras los niños juegan en el patio ellas continúan su labor. De fondo son los cantos de gallinas las que musicalizan, mientras un viento cálido acaricia los telares. Su lenguaje son los hilos y su lengua el telar. Son las que preservan, al igual que el 80 por ciento de esta comunidad, los tejidos de Jalieza.
Cinco datos:
1. Santo Tomás Jalieza está a 25 kilómetros de la capital del estado.
2. Jalieza significa en Zapoteco: "Abajo de la iglesia". Se compone de Xana: "abajo" y Lieza: "iglesia".
3. El nombre de Santo Tomás es en honor a uno de los doce apóstoles.
4. Santo Tomás Jalieza es una localidad y municipio perteneciente al estado mexicano de Oaxaca. Pertenece al Distrito de Ocotlán en el del sur de la Región de los valles centrales.
5. El 21 de diciembre se celebra la fiesta de Santo Tomas Apóstol, con fuegos pirotécnicos, música, fiesta popular y representación de la danza de la pluma.
