A pesar de la pandemia y sin la participación del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura (Sedapa) se aventuró a sembrar la materia prima que serviría a los hortelanos que participarían en la edición 122 de la tradicional Noche de Rábanos.
Por el alto número de contagios de COVID-19 que colocan a Oaxaca de Juárez como el municipio con mayor incidencia en la entidad, las autoridades municipales determinaron suspender todas las festividades decembrinas, incluyendo la Noche de Rábanos.
Sin un anuncio oficial de si la celebración se realizará al menos de manera virtual, la Sedapa aún no define qué hará con la cosecha que tradicionalmente se levantaba cada mañana del 18 de diciembre, cinco días antes de la celebración.
El jefe de la Unidad de Conservación de Viveros de la Sedapa, José Eduardo Llanjo Miranda, estima que entre tequio (trabajo no remunerado) que ofreció el personal de la dependencia, compra de semillas, fertilizante y equipo, a la cosecha de este año se le invirtieron unos 20 mil pesos.
“Había dudas desde la siembra, el Ayuntamiento informó que no iba a participar y era el que se encargaba de poner la semilla”, pero aún así la Sedapa decidió sembrar con un mes de retraso en la misma superficie, una hectárea de tierra.
El 19 de octubre se sembró media hectárea con rábano bartender grande, pero el tiempo impidió una segunda siembra de la misma variedad que alcanzara un tamaño mediano, por lo que el 19 de noviembre la otra media hectárea se sembró con rábano champion o bolita que es de menor tamaño.
Por lo regular, la hectárea de tierra de la que dispone Sedapa se divide en tres, a fin de que las y los hortelanos participantes puedan obtener rábanos de diversos tamaños que permitan crear las piezas que suelen exhibir el 23 de diciembre en la Plaza de la Constitución, junto con otros participantes que elaboran las piezas con totomoxtle y flor inmortal.
A cada hortelano participante le suelen asignar una superficie superior a 6 mil metros cuadrados y con ayuda de familiares o amistades se encarga de la cosecha, donde empieza un primer concurso por aquella persona que logre el rábano más grande, algunas veces de casi 80 centímetros y hasta 5.5 kilos de peso.
La sola cosecha representaría juntar a más de cien personas y para reducir el número, Eduardo Llanjo considera que se debería realizar a lo largo de una semana, pero aún no hay nada definido.
“No sabemos qué va a pasar con la cosecha. Supuestamente este año la Noche de Rábanos se tiene que hacer virtual, pero no nos han dado detalles”, explicó.
