En el imaginario del ser humano, las montañas, los valles, los mares y los océanos siempre constituyeron un límite o frontera. Para la sociedad del siglo 21 no existen fronteras geográficas que dificulten profundamente nuestra capacidad para viajar por el mundo. El barco, y sobre todo el avión, nos permite circunnavegar la Tierra en poco tiempo. Hoy en día solo el espacio exterior constituye un límite físico, como el que los antiguos exploradores encontraron en sus viajes.
Fronteras naturales
Las fronteras de la geografía no son impermeables, no han constituido nunca un límite infranqueable definitivo que determine el aislamiento total de un grupo humano. Exploradores y aventureros han horadado desde siempre los obstáculos de la geografía, abriendo al ser humano nuevos espacios para conquistar o dónde intercambiar experiencias de vida distintas.
Fronteras políticas
El concepto de Estado y frontera política, tal y como lo entendemos hoy día, nace en la Europa posterior a la Paz de Westfalia. Esta dio lugar a la primera reunión diplomática moderna e inició un nuevo orden político basado en el concepto de soberanía nacional e integridad territorial, frente a la concepción feudal en la que los territorios y pueblos eran patrimonio hereditario. A partir de esta nueva territorialidad, la mayoría de los conflictos bélicos se han producido por razones de soberanía jurisdiccional.
COVID-19 y piratería
La actual pandemia del coronavirus COVID-19 y la piratería marítima han provocado dos reacciones políticas distintas de los Estados en relación con sus fronteras. En el caso de la piratería marítima en el Cuerno de África y el Índico, los países se asociaron con el fin de proteger la libre circulación y el transporte marítimo, actuación básica para el funcionamiento de nuestra sociedad del bienestar. La ONU, a través de sus programas de ayuda a los países del Cuerno de África, y la Unión Europea, a través de la Operación Atalanta, han tenido una participación activa que ha logrado un consenso político para abordar el problema.
La frontera como puente
Como enseñó el profesor J. Á. Livraga a sus discípulos, las fronteras no son barreras, son puentes. Cuando las fronteras dividen a los seres humanos y los enfrentan, son un claro ejemplo de la gran separatividad y distanciamiento que hemos creado entre nosotros. Los seres humanos comenzamos a levantar muros cuando perdimos la capacidad de convivir, cuando perdimos el respeto y la confianza, que dieron paso al miedo y a la intolerancia. Si apostamos por la convivencia, tenemos que cambiar el concepto de frontera. Es una cuestión que llevará tiempo, pero necesitamos hacerlo. Síguenos en Facebook Nueva Acrópolis Oaxaca e Instagram acropolis_oaxaca, apertura del Curso de Filosofía para la Vida, el miércoles 25 de noviembre, informes al 9511285912.
