Ella, una mujer como muchas que a diario transitan en este el mundo, conoció al que creía era el amor de su vida, con el tiempo deciden casarse y empiezan una vida en pareja, compartiendo aventuras, los alimentos, momentos de alegría, el mutuo calor que emanaba de sus cuerpos en sus noches llenas de pasión y de entrega, era un redescubrirse y disponerse a vivir la vida que todos los días se presentaba ante ellos como algo novedoso y bello…
Pero al paso del tiempo, toda esa vorágine de sucesos y experiencias fueron cediendo el paso a la cotidianidad sin sentido, a la apatía, a la costumbre que poco a poco va opacando el amor y se convierte en una absurda lucha por sobrevivir a algo que ya no nutre. Y es cuando el cansancio la obliga a plantear la temida separación que conlleva el dolor por la pérdida de lo que se pensó eterno; los sueños truncados se manifiestan en miedo a la soledad y a la creencia de no valer nada, la culpa por no haber podido conservar ese proyecto que en algún tiempo le dio sostén a su vida. Ahora ella se ve sola, sin saber qué rumbo tomar.
Pero en el camino siempre surgen las oportunidades, y ella se encontró con el arte, en el cual puso el corazón y su más alto compromiso de aprenderlo, ahora sus manos bailan sobre el lienzo, dibujando una gama de colores armoniosos que hacen al observador, recrearse en esa belleza de las obras creadas.
Pero ella no se quedó con este bello aprendizaje, sino que lo empezó a enseñar a todos aquellos que estuvieron prestos a aprenderlo y hoy en día, ella está rodeada de mucha gente que la admira y que le vive agradecida por la grandiosa generosidad y paciencia amorosa que tiene para enseñar.
Y ella, se ama tal como es y quien es hoy en día. Yo tengo el gusto de conocerla desde hace muy poco tiempo, me ha contado su historia en la que ha habido dolor, angustias, desazones, pero también grandes bendiciones.
Los seres humanos a diario nos enfrentamos a esta dualidad: sombra y luz. Sombra porque en nuestro camino nos encontramos con monstruos a vencer: miedo, inercias, falta de voluntad, dependencia emocional, apegos sin sentido, búsqueda de aprobación, frustración…
Y luz porque estamos llenos de virtudes: amor, generosidad, humildad, fortaleza, conciencia, discernimiento, voluntad férrea, empatía, equilibrio….
El arte de vivir es decidir qué tanta luz u oscuridad queremos para nosotros.
