Los zapotecas traemos en la piel las cicatrices del petate. En un petate nacimos y en otro nos envuelven cuando la madre tierra nos llama.
En la mayoría de hogares de Oaxaca, por lo menos de adorno, es casi obligatorio que en un rincón exista un viejo petate. Sin embargo en algunas comunidades de la Sierra, este objeto tiene un significado más importante.
De acuerdo con el texto, “Primeras Interpretaciones de Simbolismos Zapotecos de la Sierra Juárez de Oaxaca”, de Mario Molina Cruz, este objeto ha estado presente en la vida del serrano desde que nace e incluso lo acompaña hasta la tumba, pues al morir son envueltos en uno que es similar a un ataúd.
Un indicador de la situación económica de los serranos
De acuerdo con Mario Molina, en las comunidades de la Sierra todo aquel que poseyera más de una docena de petates, demostraba que era prospero y tenía una buena economía, basada en una buena cantidad de maíz, frijol, chile u otras semillas, pues el dinero no necesariamente representaba riqueza en la antigüedad. Tener una gran cantidad de petates significaba que en esa casa no se padecía hambre.
Presente en las mayordomías y las fiestas
Esta artesanía de palma entretejida que llegó a la Sierra proveniente de comunidades de la Mixteca en la época colonial, es utilizada en bodas como alfombras para que los familiares de la novia pasen a la casa del novio y puedan degustar sus alimentos. De hecho un petate elaborado de palma blanca, largo y fino es utilizado por las mujeres para tender la masa con la que se hacen los tamales para fiestas o mayordomías.
“Cómo te vas a casar si aun no puedes comprar un petate”
El petate es símbolo de solvencia económica. Cuando un joven pretende iniciar una relación formal con una mujer ya debería contar con un petate nuevo, no el que sus padres le asignaron.
“El petate tendido indica descanso, es un nido, una invitación al amor”, señala el texto de Molina Cruz; gracias a sus dos caras una se utiliza cuando hace frío por que es calida, mientras que la otra vista es más fresca.
Distintos tipo de petates
- Petate del muerto: más delgado y fino que los normales, regularmente lleva franjas de colores: moradas, verdes o rojas.
- Petate para dormir: Mide aproximadamente 1 metro 80 centímetros de largo por 1 metro 20 centímetros de ancho. Hay matrimoniales y uno más pequeño que podría ser individual. Son de palma blanca y verde y es de dos vistas.
- Petate común para asolear granos: este mide 1 metro 50 centímetros por 1 metro, este tipo de petates son más rústicos y se ocupan para asolear café, maíz, frijol u otras semillas.
- El petatón: es empleado para guardar diversos granos y está cerrado en uno de los extremos. Funciona como si fuera un tinaco.
- El petatillo: Este tipo de petate también se conoce como cuartilla porque mide la cuarta parte de un petate para asolear granos. Se coloca junto al metate para proteger las rodillas de la mujer durante la molienda.
Cho’ne, alejar la muerte de los hogares zapotecos
Es un ritual de las comunidades asentadas en la zona de Cajonos en donde se deshacen del petate en el que recibe la muerte uno de sus familiares. Se cree que mientras conserven pertenencias del difunto en casa, esté no descansará. Después del sepelio se recoge el petate del muerto y se cose de los extremos, en su interior se depositan todas sus pertenencias.
A pesar de la importancia de este objeto para los antepasados, en la capital resulta difícil conseguir uno. En la actualidad ni si quiera es posible obtenerlo en el Museo de las Artesianas (Aripo). Probablemente la poca demanda lo llevó a la extinción en las tiendas de la capital.
