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El arte del café Pluma, de clase mundial, desde el corazón de Oaxaca, para el mundo...

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Entre las características principales que distinguen al cultivo del café destacan: el microclima, la variedad de la planta, su genética y, por supuesto, el arte de su cosecha para beneficiarlo. En este conjunto de procesos, la más importante es el amor y los cuidados, así lo aseguran los ingenieros agrónomos Nathalie Escamilla Femat y Héctor Bosque Mora, quienes son los responsables de dos reconocimientos mundiales para el café Pluma que producen en la Brujufinca: la Taza de excelencia México y la Subasta de cafés especiales en Singapur.


Oaxaca es el cuarto estado productor de café de México y destaca por tener variedades de especialidad. La Brujufinca se ubica en los bosques de niebla de la Costa Pacífica de Oaxaca, en Pluma Hidalgo, que por su idóneo microclima subtropical produce cafés dulces y elegantes, con notas a chocolate con leche. Esta finca se distingue por producir cafés de especialidad aprovechando la denominación de origen: Pluma. 


Desde un ambiente agroecológico y cafetalero, en esta finca cultivan variedades como: Geisha, Java, Bourbon negro, Pluma Hidalgo, Pacamara, Maragogype entre otras, que dan excelente calidad en taza, rica en características físicas y organolépticas o sensoriales, mismas que fueron calificadas por los catadores en ambas competencias. 



 


Detrás de los reconocimientos


En entrevista, el ingeniero agrónomo Héctor Bosque Mora, compartió que en Brujufinca se producen cafés de especialidad, aprovechando la denominación de origen, de Pluma Hidalgo. “Nos basamos en procesos que tratamos de controlar, aunque artesanales, pero sí lo hacemos de una forma muy rigurosa y controlada. Las variedades que tenemos son de mucha calidad; tenemos alrededor de 15 mil plantas, de variedades reconocidas en el mundo de café de calidad”.


Para la ingeniera agrónoma, Nathalie Escamilla Femat, el éxito que tuvieron en los recientes concursos internacionales, tuvo que ver con el microclima: el ambiente, el suelo vivo con sombra, la variedad y la genética de sus plantas: “La taza de Excelencia la ganamos con un lote de Geisha, que es una variedad perfumada, tanto que cuando lo haces huele a jazmín, es muy floral. Esta taza tuvo un puntaje de 89.58”. 


Otro de los reconocimientos que se llevaron estos productores, fue tras su participación en el “Singapore Coffee Industry Ambassadors Luncheon”, en la que su café obtuvo la puntuación más alta entre 59 participantes, en un concurso organizado por la Asociación de Café de Singapur y Colombia. 


“Obtuvimos el mejor puntaje en el certamen, fue de: 88.87 puntos, en taza con variedad Geisha y Pluma Hidalgo, con un proceso enmielado; fue pagado en $24 usd/kg. Este reconocimiento es más grande, ya que representamos a México y obtuvimos el mayor puntaje”, agregó Nathalie Escamilla.



 


Apuestan por plantas nuevas


Basados en un cultivo regenerativo, ambos ingenieros cuentan que tras la pandemia por COVID-19, la situación se complicó para los pequeños productores: “Al inicio la pandemia puso las cosas muy difíciles, porque algunas barras cerraron y si cierran las barras nos afecta, porque dependemos totalmente de ellas. Hicimos un trabajo bien bonito con los jornaleros, hicimos nuestro propio huerto y a la par nos metimos a la chamba de iniciar un vivero”.


Nathalie acepta que es un trabajo pesado, pero así es la realidad de un pequeño productor: “Este año tuvimos el gusto de vivirlo. Cosechamos y beneficiamos al lote que mandamos a concurso y por cierto, de ese lote de plantas era su segunda cosecha. Hay que saber que una planta nueva tiene más vigor; cada planta comienza a dar después de tres años de que fue sembrada”. 


Coincidieron en que la mayoría de los pequeños productores conservan cafetales muy viejos. Si bien una planta de café puede durar hasta cien años, por lo que el caficultor envejece con sus plantas, el precio del café es muy mal pagado, ya que no hay precios justos. 


“Hay una cadena increíble  de acopiadores, casi al productor no le dejan ninguna ganancia. Lo que generalmente te encuentras en campo son cafetales viejos. El productor que está renovando es porque tal vez tiene un buen comprador o mucha fe. Es complejo. En la finca son 40 hectáreas de cafetales en renovación, tenemos algunas hectáreas de cafetales viejos, pero es la variedad Pluma Hidalgo, del cual queremos sacar la semilla para mantener ese material genético que ya se adaptó a esta región”. 


Con la conclusión de que los pequeños productores necesitan ser mirados, que se les pague el precio justo y que haya oportunidades de que puedan ingresar a este tipo de subastas y concursos, los ingenieros agrónomos se preguntan si hoy en día el consumidor valora una buena taza de café, tras conocer el trabajo que hay para que llegue a las barras. De cualquier modo, los reconocimientos abren las puertas al mercado internacional y posicionan a Oaxaca como un importante productor de cafés de especialidad, de clase mundial. 


El Apunte:


El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) declaró en marzo de 2020 la protección a la denominación de origen al café Pluma, el cual se produce en municipios de Oaxaca. El Diario Oficial de la Federación (DOF) establece que la denominación de origen corresponde a la región de Pluma Hidalgo.


 

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