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Drogo-roscas, el mensaje de la recuperación

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Las de Adrián, manos que en el pasado destruyeron por el consumo de las drogas, hoy son manos que amasan rehabilitación convertida en “Drogo-Roscas”, Rosca de Reyes elaboradas desde el horno del grupo Armonía de Drogadictos Anónimos ubicado en la capital de Oaxaca.


“Podrían decir que son roscas cualquiera, pero el empeño de nosotros, no cualquiera lo tiene. Lo hacemos hasta cierto punto con amor porque lo que en algún momento destruimos con maldad, ahora lo reconstruimos en estas roscas”, afirma con la voz convencida en sus palabras.


Cada año, el centro de rehabilitación ubicado en la calle 10 de mayo número 102 esquina con Abraham Castellanos en la Colonia del Maestro, desprende un dulce sabor a pan tradicional. En el taller de panadería jóvenes en rehabilitación colocan todo su esfuerzo en la labor que forma parte de la tradición mexicana del 6 de enero.


Adrián lleva siete meses en recuperación y durante ese tiempo logró aprender panadería. Si antes de su llegada al grupo alguien le hubiera dicho que tenía potencial para el oficio, no lo hubiera creído. “Yo fui una persona que llegó a vivir en la calle y estar en la cárcel”, refiere.


“La misma droga me hacía hacer muchas cosas como delinquir. La policía ya me conocía y me llevaba sólo por conocido. Yo por la droga que consumía me daban ciertos malestares cuando pasaba el efecto. En la desesperación en la celda me dije ¿qué necesidad tengo si tengo una familia, un lugar a dónde llegar a dormir, era cuando le decía a Dios que ya no me quería drogar, le decía ilúminame casi casi”, relata.


Lorenzo Martínez, delegado de Drogadictos Anónimos e integrante de la directiva nacional, detalla que el objetivo es otorgar terapia ocupacional para aprender un oficio, pero sobre todo recuperar para ellos las tradiciones familiares que perdieron por el consumo de drogas.


“Cuando se vive esta situación se separa socialmente, familiarmente y va perdiendo identidad que tenemos y que nos ayuda a salir adelante. Todas las tradiciones navideñas como las posadas y la cena son actividades que les permiten conocer otras formas de integrarse y divertirse lejos de las adicciones”.


Desde el pasado 2 de enero y hasta el 6 del mismo mes, el horno del centro de rehabilitación desprenderá el dulce sabor a pan tradicional. En este año la meta es producir y comercializar 1 mil roscas.

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