La euforia del aguinaldo y las vacaciones decembrinas se palpan de a poco, no han sido suficientes para expulsar del Centro Histórico de esta ciudad las protestas, el desinterés oficial y el caos vial que se conjuga con el comercio en la vía pública.
El invierno comienza. Los juegos mecánicos, puestos de comida, ropa y otros artículos instalados por fiesta de la Virgen de la Soledad siguen limitando la circulación en las primeras calles de Independencia, o la nulifican en Victoria o Mier y Terán.
Son vaciones, el conflicto en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) no volvió a impedir el libre tránsito en Independencia, a un costado de la Catedral.
Las sucursales bancarias están repletas, las largas filas permanecen en la calle.
En la calle de Armenta y López, frente a la sede de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se añeja un bloqueo, inamovible y reforzado por vendedores de libros y cuentos infantiles.
En esa calle, de Hidalgo a su unión con Independencia, aplica el contrasentido. La imprudencia y las prisas borran los pasos peatonales, pasa quien sortea mejor el caos.
Estrechas calles
El tráfico vial es menor al acostumbrado, pero al llegar al corazón de la ciudad aumenta, los puestos en la vía pública y las dobles filas cumplen su desordenado efecto. No hay policías viales.
La actividad comercial en los mercados Benito Juárez y 20 de Noviembre ha aumentado, la presencia del turismo es notoria, disfrutan de unas horas de calor con ropa fresca y corta. Las botas altas y la ropa de invierno es inútil a medio día.
Las bocacalles del zócalo siguen cerradas con vallas metálicas y resguardadas por policías municipales. El ingreso de vehículos para estacionarse es selectivo.
Sin necesidad de viajar a las comunidades marginadas de Oaxaca, quien visite el Centro Histórico de esta ciudad puede conocer la pobreza o las demandas desatendidas. Los desplazados de San Miguel Copala siguen apropiados del portal del Palacio de Gobierno, la venta de artesanías les es redituable.
Los campamentos montados en jardineras por desplazados auguran ser parte del escenario que empezó a montarse para la tradicional Noche de Rábanos.
Las fuentes de agua ya funcionan, pero no alcanzan a regar las flores de Nochebuena que seca el sol. El servicio de limpia no puede mantener sin basura el zócalo ni la Alameda.
Que lean la suerte que aseguran ver en la mano, dibujen un tatuaje de hena, una foto con un hombre caracterizado de Santa Claus o la oferta de rebozos de maquila china que aseguran son de cualquier parte de Oaxaca, son parte de la amplia gama comercial de la informalidad. La época navideña es devorada por la rutina.
