“El teatro es sugerirle al público; lo que no está, el público lo tiene que imaginar. La poca utilería, se convertía en todo. La camisa que regularmente era mi capa, también era alfombra, cobija y todo lo que fuera posible. Así es como los niños se dan cuenta de que pueden jugar sin tener muchas cosas físicas y que entre más cosas haya menos se usa la imaginación”, Totopo y Galvarina.
Totopo y Galvarina, son personajes que a través de cuentos dramatizados con el mínimo de recursos, utilería, vestuario y escenografía han logrado por más de 30 años transportar a chicos y grandes a un maravilloso mundo de imaginación que hace vivir miles de emociones.
La pareja originaria de la Ciudad de México, Totopo y Galvarina está formada por el actor, narrador oral y docente del Centro de Educación Artística (CEDART) Miguel Cabrera, Ricardo Ramírez Jiménez, quien da vida a Totopo, y la actriz egresada del CEDART Miguel Cabrera , instructora de arte especializada en danza, quien actualmente trabaja en el Centro Regional de Educación Normal de Oaxaca (CRENO) en la licenciatura en Educación Física, Aída Angélica López Laso de la Vega, quien recrea a Galvarina.
Todo comenzó en 1986
Este dúo de diversión e imaginación surgió en octubre de 1986, cuando Ricardo invitó a Galvarina, quien entonces era su alumna, a participar en un tradicional festival organizado para darles la bienvenida a los alumnos de nuevo ingreso del CEDART Miguel Cabrera de Oaxaca. Fue así como con pocas indicaciones, vestuario prestado y la ayuda de sus compañeros Mayra Sérvulo y Octavio Flores contaron el Cuento de Caperucita Roja.
Primer foto tomada a Totopo y Galvarina en 1986.
La presentación tuvo una reacción maravillosa en los presentes y una de las secretarias de la escuela les pidió que contaran el mismo cuento en el Jardín de Niños al que asistía una de sus hijas. Tanto fue éxito de la presentación; que las propias madres de familia los buscaban para pedirles que asistieran a las fiestas infantiles para entretener a los niños.
Poco tiempo después, nos llamaron del canal para participar en el Programa de Televisión Revista de Oaxaca, en el cual se tenía generar una especie de capsula, con temas relacionados con la lectura y relaciones entre padres e hijos.
Lueven solicitudes
“Comenzamos con una pequeña escenificación y cápsulas de 8 minutos. Cuando nos dieron más tiempo decidimos contar diferentes cuentos cada semana. Esto nos obligó a tener un caudal de cuentos y por otro lado internarnos en el proceso del niño intelectual, los procesos mentales para comprender la formación de los niños y saber por dónde llegarles, así como resaltar los valores humanos.
"Tuvimos que capacitarnos en pedagogía y psicología. La cuestión corporal es fundamental, se tiene que ter mucho cuidado en el lenguaje, nunca debe de entenderse en doble sentido, están prohibidas las groserías. Defender el español, promover la lectura e imaginación. Promover las relaciones familiares es uno de los principales objetivos de Totopo y Galvarina, y en cada una de las funciones los enfatizamos”, resaltó la pareja de actores.
“El mundo está tan difícil, pero que mejor que regalar una sonrisa. Esto no significa ser evasivo, si no estar en otra dimensión de imaginación simple, donde se puedan compartir momentos en familia. Con esto estamos aportando una semillita a este mundo áspero y a las nuevas generaciones”, comentó Ricardo Ramírez.
La mayoría de los cuantos son sacados de la literatura Universal, pero algunas pastorelas o momentos especiales como el día de la madre inspiraron a Ricardo Ramírez para inventar algunos cuentos.
Maestros de la improvisación
“Nuestro trabajo siempre ha estado basado en la improvisación. Este ejercicio de rapidez mental nos ayudó mucho a transmitir la frescura de los cuentos. Aprovechar todos los ruidos y errores que se generan durante el Show”, enfatizó Aída Angélica.
“Cuando estábamos en el canal cada quien tenía su rol de cuentos y cada quien lo leía por su lado y al llegar nos poníamos de acuerdo” añadió Ricardo Ramírez.
La pareja de actores cumplirá 31 años de transportar a los oaxaqueños al mundo maravilloso de la imaginación.
Para ellos lo mejor que les ha dejado estos personajes, es ser recordados por miles de personas e ir por las calles, ser reconocidos y saludados con la frase como: “Yo los veía en la tele cuando era chiquita”.
“El reconocimiento y la aceptación de la gente es por lo que seguimos. Esto nunca ha sido por dinero, no es nuestro negocio ya que cada quien tiene su profesión. Si no es meramente por darle algo a este mundo que esta tan cochinisimamente raro”. Ricardo Ramírez.
Por su parte, Aída añadió que "cuando comencé este proyecto nunca dimensioné nada, pues solo tenía 16 años. Ahora al cabo de los treinta años, el que hayamos dejado algo en la memoria de la gente y que nos reconozcan después de tanto tiempo, para mi es lo más gratificante”.
