El Furisode es un tipo de Kimono que se distingue de otros por la longitud de sus mangas. La tradición hizo que fuera el vestido habitual de las jóvenes casaderas y que éstas dejaran de usarlo al contraer matrimonio. Tiene sus raíces a principios del siglo XVI, siendo especialmente desarrollado durante la primera mitad del llamado "Periodo Edo".
Una de las prendas más típicas
En un primer momento, fue una prenda utilizada por los niños de clase alta y tenía las mangas colgantes bastante cortas, siendo empleada como ropa de diario. Pero, a medida que las mangas se fueron alargando, dejó de ser una prenda práctica para convertirse en una prenda elegante. Por aquel entonces, la usaban personas jóvenes de ambos sexos: los varones dejaban de usar el Furisode a los 18 años y las chicas cuando se casaban o cumplían los 20 años.
La longitud de las mangas siguió aumentando paulatinamente, y en el período Genroku (que tuvo lugar entre 1688 y 1703) éstas medían entre 55 y 95 cm. A finales del período Edo, hasta 1867, llegaron a los 122 cm. Con la estabilidad de la etapa Edo, aumentó el gusto por los eventos culturales y las familias pudientes enseñaban danza a sus hijas.Las mangas se alargaron para que las jóvenes realizaran movimientos más hermosos al bailar.
A partir del siglo XIX, los diseños de las telas con los que se confeccionaban los Furisode se consideraron femeninos yla prenda pasó a ser vestida casi exclusivamente por mujeres jóvenes. Las prendas infantiles, de mangas más cortas, recibieron el nombre de «wakiake» y los Furisode pasaron a clasificarse según el largo de sus mangas:
Kofurisode: sobre los 85 cm.
Chuburisode: alrededor de los 100 cm.
Honfurisode: supera los 114 cm.
Leyenda del Furisode y la destrucción
La ciudad de Tokio recibió hasta 1868 el nombre de Edo (también Jedo, Yedo o Yeddo en las diferentes versiones de la romanización de la palabra) que significa "estuario". A partir de 1868, con la restauración Meiji, pasó a llamarse Tokio. La leyenda del Furisode nos sitúa precisamente en Edo, a principios del siglo XVII.
Una bellísima joven llamada O-Samé, hija de un acaudalado comerciante, se enamoró de un joven samurái durante las celebraciones de un festival que tuvieron lugar en un templo de la ciudad.
La chica quedó prendada del apuesto joven, pero al acabar la ceremonia no consiguió ni dar con él ni saber quién era. Sin embargo, guardaba en su memoria todos los detalles de su físico y del kimono que portaba.
O-Samé se hizo confeccionar un Furisode con los mismos colores, bordados y blasones que portaba el chico en su vestimenta, especialmente un gigantesco crisantemo, para que, de esta manera, si en algún momento el joven topaba con ella, reconociera los bordados y se acercara a ella.
La joven, esperanzada, vestía el kimono Furisode cada día y lo limpiaba y cuidaba con toda su atención, pero todo fue en vano. El joven no volvió a aparecer y a pesar de que ella rezaba sus oraciones fue languideciendo hasta caer enferma y morir.
Su padre, siguiendo la tradición, entregó todas sus pertenencias al templo cercano a su hogar. El monje budista encargado de recibirlo decidió vender el magnífico Furisode bordado para conseguir dinero para el templo.
La tragedia de una vestimenta
La compradora de la prenda fue una joven llamada Kino, de la ciudad de Ueno, que tenía 16 años. Kino contrajo una enfermedad y murió al poco tiempo. El Furisode fue llevado de nuevo al templo y vuelto a vender a otra chica de 16 años. Se llamaba Iky y también enfermó y falleció antes de que hubiera transcurrido un año. Curiosamente, el Furisode del crisantemo, volvió al templo. Esta vez, los monjes hablaron, pensaron que estaba maldito y decidieron quemarlo en el jardín del templo.
Al caer entre las llamas, el fuego se removió de tal manera que las chispas emanadas prendieron e inflamaron el gran techo que cubría el santuario. En ese momento, una ráfaga de viento alentó las incipientes llamas y todo prendió como una tea.
El fuego se extendió de tal manera que quemó por completo la ciudad de Edo, conociéndose aquel incendio como el "furisode Kwaji" o "el gran incendio del kimono de mangas largas". Según las crónicas, ocurrió "el decimoctavo día del primer mes del primer año de Meikeri, en 1655. Tokio fue destruida en más de un 60%.
En la actualidad, el Furisode es una prenda que sólo se utiliza en ocasiones formales, especialmente para la fiesta de la mayoría de edad de las chicas, que en Japón se celebra a los 20 años. Está confeccionado con fina seda de brillantes colores y puede ser muy costoso, de manera que muchos padres no lo compran, sino que lo alquilan.
A partir de esta ceremonia, las jóvenes pueden vestirlo para bodas de familiares, ceremonias del té u otras ocasiones especiales
