El asfalto de la Central de Abastos de Oaxaca suele ser testigo del bullicio, el comercio y el andar apresurado de miles de personas. Sin embargo, hace unos días, el tiempo pareció detenerse ante una escena que estrujó el corazón de millones en el mundo digital: un hombre de la tercera edad, a quien le falta una pierna, avanzaba a ras de suelo apoyado en un pequeño banco de madera. Con una fuerza que desafiaba a la lógica y a la biología, empujaba la silla de ruedas de una anciana.
No eran pareja, como se pensó en un principio. Eran Apolinar Morales y su madre, Nicolasa Sánchez López. Una madre y un hijo, dos abuelitos oaxaqueños que, a pesar de las severas limitaciones físicas y la crudeza de la pobreza, salían a luchar juntos, cada día, para sobrevivir.
El video, captado por el usuario Luisitho LS y musicalizado con una melodía que acentuaba la nostalgia, acumuló rápidamente más de 13 millones de reproducciones. Las imágenes no necesitaban traducción. Mostraban la resiliencia pura, pero también la dolorosa realidad del olvido institucional en un país donde, según el INEGI, más de seis millones de adultos mayores se ven obligados a seguir trabajando por pura necesidad.
El llamado digital que unió a dos titanes
La comunidad de TikTok no se quedó de brazos cruzados. En un acto de fe digital, miles de usuarios comenzaron a etiquetar a dos de los creadores de contenido más grandes del país en el ámbito de la filantropía: Yulay (Julio César Fuentes Cruz) y Alexis Omman. Aunque ambos comparten un nicho similar —transformar vidas con regalos y apoyo económico—, nunca antes habían cruzado caminos para una colaboración de esta magnitud.
El llamado fue escuchado. Alexis Omman, de 27 años, no dudó: "Voy a esforzarme al máximo para solucionar esto", prometió. Días después, las calles de Oaxaca atestiguaron un encuentro histórico. Los transeúntes captaron a Yulay y a Omman caminando juntos, recorriendo los pasillos de la Central de Abastos con un solo objetivo: encontrar a Apolinar y a doña Nicolasa.
"Me siento egoísta al decir que tengo problemas cuando son nada comparados con el mundo", comentaba un usuario en redes, reflejando el sentir de una audiencia conmovida por la cruda realidad de estos abuelitos.
Del asfalto a una vivienda digna: El plan de rescate
Tras localizarlos, los influencers documentaron no solo su día a día, sino también el entorno en el que habitan: una vivienda improvisada con materiales precarios, reflejo de la vulnerabilidad extrema.
Pero la ayuda esta vez no se quedará en una despensa o un apoyo temporal. Alexis Omman lanzó la ambiciosa campaña “Que ayudar se ponga de moda” a través de la plataforma GoFundMe, con la meta inicial de recaudar cinco millones de pesos para cambiarles la vida de manera integral bajo tres ejes fundamentales:
- Movilidad y Salud: La adquisición de una prótesis de alta calidad para Apolinar, elaborada por Ortopedia Verástegui en Oaxaca.
- Patrimonio: La compra de una vivienda digna y segura para madre e hijo.
- Estabilidad: La creación de un fondo económico que les permita retirarse y dejar de trabajar por necesidad.
Una respuesta histórica: Meta superada para los abuelitos
En una demostración histórica de poder ciudadano, la solidaridad de la gente superó por completo la meta original al recaudar la histórica cantidad de 5 millones 151 mil 567 pesos para cambiar radicalmente la vida de Don Apolinar y Doña Nicolasa. De estos fondos de emergencia, ya se destinaron 500 mil pesos directos para la prótesis que el sistema de salud público no le garantizaba al abuelito oaxaqueño.
Los influencers detrás de la campaña informaron que siguen en Oaxaca buscando una casa de un solo piso con todos los servicios básicos cerca de la Central de Abastos, evitando así que la familia tenga que trasladarse largas distancias en sus condiciones actuales. Además, para asegurar su tranquilidad inmediata, ya les entregaron una despensa de alimentos garantizada para todo un año.
Entre el aplauso y el debate
Como era de esperarse, la unión de estos gigantes de las redes ha desatado un debate ético en las plataformas. Mientras miles los catalogan como "los verdaderos superhéroes", otros cuestionan la necesidad de encender la cámara: “¿Era necesario grabar?” o “Claro que van a grabar para seguir generando y así seguir ayudando”, se lee en las secciones de comentarios.
Cierto o no, la realidad es que el ecosistema digital ha logrado lo que muchas veces la burocracia olvida. La historia de Apolinar y Nicolasa ya no es solo un video triste para hacer "scroll" en el celular; gracias a la movilización de las redes, al enorme corazón de los donantes y al paso al frente de Yulay y Alexis Omman, la realidad de estos abuelitos oaxaquenses se ha transformado por completo en una historia de profunda esperanza. ¡Una muestra enorme de que cuando el internet se une, las vidas de verdad cambian!
